En la India, como en tantos otros países, numerosos fieles se entusiasman con el carisma de los Heraldos. Pero ese carisma brilla allí con características muy especiales. Es lo que pudimos constatar en un reciente viaje.

 


 

Pocas experiencias en la vida traen sentimientos tan contradictorios como la expectativa de viajar; sobre todo si se trata de atravesar casi la mitad del planeta... Mil imaginaciones poblaban nuestra mente mientras bajo nuestros pies se sucedían países, ríos, montañas y mares vistos desde una perspectiva muy privilegiada: desde las nubes. Nos encontrábamos dos hermanas en pleno vuelo camino de la India, donde estaríamos algunas semanas en misión.

 

 

 

Palacio Real de Mysore (India)

¿Qué clase de recibimiento nos dispensarían? ¿Cómo serían las personas? La comida, el clima e incluso los trajes típicos —aquellos bellísimos saris sacados de un cuento de hadas— ocupaban nuestro pensamiento... Era una aventura totalmente nueva para nosotras. Y, ansiosas en hallar respuestas a todos esos interrogantes, nos vimos, finalmente, en tierras indias.

 

Alegres, imaginativos y profundamente religiosos

 

Ya desde el principio comprobamos que la hospitalidad del pueblo marcaría indeleblemente nuestros corazones. Estando en Nueva Delhi necesitadas de orientación a fin de no perder el vuelo con destino a Goa, un joven se dispuso a atravesar el aeropuerto entero para guiarnos; únicamente nos pidió que rezáramos por él y por su familia. Al despedirse nos enseñó, sonriente, una imagen del Sagrado Corazón de Jesús que llevaba junto a su identificación...

 

A partir de ese primer gesto empezamos a comprender ciertos aspectos del pueblo indio que sólo en la convivencia con ellos pueden notarse: a pesar de la diversificada cultura, de las veintiuna lenguas oficiales y más de mil dialectos distintos, hay en la gente tal alegría en ayudar y en darse que hace de la India una gran familia risueña, imaginativa, tendente a lo maravilloso y profundamente religiosa.

 

Consagración a los ángeles de la guarda

 

Nuestro destino era la ciudad de Goa, localizada al sur del país, en una región de ancestralidad portuguesa, donde las características iglesias encaladas de blanco, de estilo colonial, se mezclaban con la colorida cultura hindú. Por todas partes podíamos contemplar el legado católico dejado por los hijos de Portugal en su colonización.

 

Aunque el idioma luso ya no suene de modo familiar, la fe y la piedad recibidas de los antiguos aún flotaba en el ambiente a la manera de una bendición sobre aquellas tierras. Enseguida nos sentimos edificadas con el recogimiento de las personas en las iglesias, reflejo de un espíritu contemplativo constantemente puesto en consideraciones sublimes, presto para hablar con el Señor y con el mundo sobrenatural.

 

Durante nuestra estancia realizamos las actividades más diversas con un grupo de jóvenes que desean mucho entregarse a Dios en el seno de los Heraldos. Para ellas y sus familiares fueron impartidas varias conferencias que tendrían como conclusión una solemne consagración a los ángeles de la guarda, la cual tuvo lugar a mediados de abril, en la iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia.

 

Eficaz factor de comunión eclesial

 

Entre los que participaron en esas actividades se encuentra el matrimonio Valentine y Anna Coelho, padres de cuatro jóvenes heraldos y coordinadores nacionales de la Liga Pareja a Pareja de la India.

 

En el desempeño de sus funciones como líderes de esta asociación dan testimonio de cómo el apostolado promovido por los Heraldos es un eficaz factor de comunión eclesial en tierras indianas: “Mantenemos un contacto muy cercano con los hermanos Heraldos del Evangelio porque confiamos en su sabiduría y orientación espiritual en cuestiones de fe. Queremos agradecer toda la ayuda que recibimos de ellos en nuestra pastoral del Encuentro Mundial de Matrimonios, al impartir seminarios para los miembros de nuestro grupo y conducir programas de formación en la fe para los niños mientras sus padres participaban en las reuniones de las parejas”.

 

Y agregan: “En nuestras labores pastorales como matrimonio del Equipo Nacional Eclesial del Encuentro Mundial de Matrimonios, viajamos por toda la India y muchos obispos con los que entramos en contacto nos dijeron que conocen y aprecian bastante el trabajo que los Heraldos realizan aquí. También están muy satisfechos con la revista mensual Heraldos del Evangelio, que varios de ellos solicitan para sus seminarios debido a sus ortodoxas enseñanzas y a la belleza con la cual es presentada la fe”.

 

Carisma compartido por toda la familia

 

Pero si el espíritu de comunión eclesial es uno de los puntos a destacar en las relaciones de los Heraldos con la Iglesia local, no menos notable es el hecho de que familias enteras se sientan parte de un mismo carisma.

 

Los matrimonios Valentine y Anna Coelho y
Lewis y Zenita Sequeira en la basílica de
Nuestra Señora del Rosario, Caieiras (Brasil).

Hace cinco años, un jovencito indiano vio por primera vez a los heraldos de hábito, cantando en una Misa en su ciudad, y pensó: “¡Es eso mismo! ¡Son la Orden religiosa a la que Dios me llama!”. Hoy tiene 16 años y reside en una de las casas de formación de Brasil.

 

Su hermana, tras frecuentar las actividades realizadas en Goa para las niñas, le manifestó a sus padres su deseo de ingresar también en los Heraldos, y obtuvo la autorización para vivir en una de las casas de São Paulo. El matrimonio Lewis y Zenita Sequeira Vaz fue a visitar a sus hijos recientemente y, de regreso a su patria, nos escribió:

 

“Al ver a nuestros hijos creciendo en virtud, le agradecimos mucho a la Virgen la existencia de los Heraldos. Mientras estábamos allí, nos sentimos estimulados por la devoción y el alto grado de santidad que encontramos; fue como experimentar un pequeño pedazo del Cielo. Las palabras ‘¡Salve María!’ resuenan por todas partes... Tuvimos el privilegio de ver personalmente a Mons. João Clá y pudimos comprobar que hay mucha alegría que irradia de todos ustedes. Esperamos volver nuevamente. La piedad, devoción y santidad de los Heraldos es facomo una roca a la cual nos apegamos en estos tiempos tan conturbados”.

 

Testimonio de algunos párrocos

 

Aún sobre el saludable impacto causado por el hábito de los Heraldos en esas almas tan tendentes a encantarse con la armonía en la diversidad, el P. Tony Fernandes, superior del monasterio del Pilar, de la Sociedad Misionera de San Francisco Javier, nos dice: “Conozco a los Heraldos del Evangelio desde 2008, cuando realizaron un retiro en nuestro centro de animación, adyacente al monasterio del cual soy superior. Los frailes y yo mismo nos quedamos edificados con la devoción de los hermanos heraldos a nuestra Madre Santísima. Realizaron piezas teatrales sobre la vida de los santos y promovieron charlas que cautivaron a los jóvenes. Me impresionó mucho la imagen del Inmaculado Corazón de María que llevaban en procesión rezando el Rosario; me maravilló el aspecto militar de su hábito, que también se ganó la admiración de mis hermanos y de los novicios y seminaristas”.

 

Similar es el tono de la carta escrita recientemente por el P. Caetano John sie Pereira, párroco de la iglesia de Santa Ana, de Goa: “Admiro profundamente su fidelidad a la doctrina y a la moral católicas; no sólo sirven de ejemplo para los jóvenes, sino para todos los fieles en esta época en que tantos son desviados. Mi deseo más sincero es que los Heraldos continúen ayudándome en mi ministerio pastoral, y también rezo por la expansión de su trabajo en todo el mundo”.

 

Alegría familiar por una vocación sacerdotal

 

Para los Heraldos es imposible hablar de la India sin mencionar las vocaciones sacerdotales que allí surgieron, uniendo a familias y religiosos en la construcción del Reino de María Santísima. Philip Fernandes, al haber visto florecer en su familia una de esas nobles vocaciones, así manifiesta su alegría:

 

El Nuncio Apostólico en Brasil ordenando
presbítero al P. Joaquim Fernandes
el 25 de abril de 2015

“Realmente me enorgullezco de mi hijo, el P. Joaquim Fernandes, EP. Era un joven impetuoso, distraído y bastante extrovertido y hoy lo veo transformado en un sacerdote tranquilo, fervoroso y responsable. Apoyo firmemente a los Heraldos y a su misión de ayudar a los jóvenes, orientando a aquellos que tienen vocación para una santa vida religiosa y haciéndolos proficuos en la viña de la Santa Iglesia. Su postura erecta, vestuario limpio y serio, en fin, su apariencia personal le confiere un aurea muy prestigiosa a la vida religiosa. Rezo y espero que un día, si es la voluntad de Dios, mi Joaquim sea enviado de vuelta a la India para evangelizar a este hermoso país que posee la segunda población más grande del mundo”.

 

Interesante complemento de este testimonio son las palabras de Judith Moraes, hermana de ese mismo sacerdote, que narra con vivacidad: “Invitaron a mi hermano para que visitara las casas de los Heraldos de España y de Portugal en 1999, lo cual se convirtió en una experiencia vocacional. Entonces decidió abandonarlo todo: familia, amigos e incluso una brillante carrera, para seguir a Cristo y ser un heraldo de su Evangelio. Al principio no fue fácil para la familia aceptar esa decisión aparentemente súbita, sobre todo considerando que era el único hijo varón. Pero, gradualmente, al ver su completa transformación espiritual, su amor y entusiasmo en servir a Cristo a través de la Madre María, la familia empezó a aceptar su decisión.

 

“A lo largo de los años, las sorpresas no pararon, hasta que un bonito día nos informó que sería ordenado diácono y después sacerdote de los Heraldos en Brasil. Hubo mucha alegría y júbilo en la familia Fernandes. Actualmente reside en Brasil y también ejerce su ministerio en Paraguay y en Estados Unidos, siempre que sea necesario. A pesar de su apretada agenda, hizo un viaje apostólico a la India este año para visitar a su familia, amigos y las comunidades de los Heraldos aquí y en Sri Lanka”.

 

“Tenía a la Virgen de su parte”

 

Aunque algo distinta, igualmente despierta nuestra admiración la trayectoria vocacional de otro heraldo sacerdote indiano, conforme lo atestigua su padre, Ligoury Sequeira:

 

“Mi hijo, el P. Joshua Sequeira, EP, fue atraído hacia los Heraldos del Evangelio por la propia Virgen Santísima, cuando tuvo una experiencia con Ella en la casa de unos amigos, donde los Heraldos se encontraban con la imagen peregrina. Aún era un escolar y ya quería unirse a ellos de inmediato... Como no conocíamos nada sobre el grupo, se lo impedimos categóricamente, diciéndole que sólo sería uno de ellos cuando terminara sus estudios y experimentara el mundo. Nosotros, sus padres, realmente le causamos mucha dificultad. Pero él tenía a la Virgen de su parte, era firme y sabía lo que quería. Ingresó después de licenciarse en Ciencias.

 

“Ahora, en retrospectiva, no estamos arrepentidos, sino muy felices porque los Heraldos del Evangelio le dieron a nuestro hijo una sólida base en la fe católica y nosotros mismos crecimos espiritualmente. Debo decir que participé en una Misa rezada por el P. Joshua y otro sacerdote heraldo cuando estuvieron aquí en Bombay los días 21 y 22 de mayo de este año, y me quedé muy edificado por la santidad y reverencia con que celebraban. Fue una experiencia realmente emocionante verlos celebrar de manera tan santa. Y esto lo comentaron todos los que asistieron a la liturgia.

 

“En fin, todos los días le pido a Nuestra Señora que aumente el número de miembros de los Heraldos, que los proteja y guíe en la difusión de la Palabra de Dios, y que haya una comunidad permanente aquí en Bombay”.

 

Hecho inexplicable para la ciencia

 

Como en otros lugares donde los Heraldos realizan su acción evangelizadora, también en la India reciben frecuentes repercusiones de gracias alcanzadas y de hechos inexplicables para la ciencia humana.

 

James Kurian así narra el favor recibido del Cielo por él y su esposa, Nadisha Coelho James: “Nos casamos en el 2013 y estábamos ansiosos por tener muchos hijos. Sin embargo, pasaron varios meses sin que eso ocurriera. Después de tres años de visitas a médicos, pruebas y tratamientos inútiles, entregamos ese sueño nuestro en las manos del Señor y de la Virgen. Invitamos a los Heraldos para que llevaran a la imagen peregrina a nuestra casa el 16 de julio de 2016, y rezamos pidiendo el don de un hijo. Yo ya había decidido que haría formalmente mi consagración a Jesús a través de María con los Heraldos del Evangelio, la cual lo llevé a cabo el 7 de octubre de ese mismo año. Luego todo fue entregado en las manos de Nuestra Señora para que lo presentara al Señor como Ella quisiera. Al mes siguiente mi esposa se quedó embarazada, ¡cuando menos lo esperábamos! ¡Fue realmente un milagro!

 

James Kurian y su esposa, Nadisha Coelho,
con su hijita Thèrese,
un regalo enviado por la Virgen Santísima

“Nuestra hija Thèrese nació el 3 de agosto de 2017 y fue consagrada como esclava a Jesús a través de María el 13 de octubre de 2017. Le agradecemos a la Virgen el haber presentado nuestra necesidad a su Hijo, diciéndole ‘no tienen vino’, y al Señor por haber atendido su petición, llenando nuestra copa hasta rebosar. Les estamos muy agradecidos, muchísimo, a los Heraldos del Evangelio por habernos dado esa oportunidad de consagrarnos a Jesús a través de María”.

 

“Colocamos nuestras almas en sus manos”

 

Celina Ribeiro, casada hace diez años y madre de tres niños, describe una singular gracia recibida con el oratorio del Inmaculado Corazón de María cuando estaba pasando por una delicada situación de salud:

 

“Hace algún tiempo, empecé a sufrir una fatiga severa, junto con unos dolores de cabeza causados por un extraño y estridente sonido en el oído derecho. Después de varias consultas médicas y exámenes de sangre, descubrí que mi nivel de hemoglobina estaba peligrosamente bajo. A pesar de todos los esfuerzos clínicos, mi sangre empezó a coagularse... Habíamos intentado de todo, pero parecía que nada funcionaba. Decidimos abandonar los consejos de los médicos y confiar enteramente en la Providencia, poniendo mi salud en sus manos.

 

“Cuando informamos a los Heraldos del Evangelio de nuestra decisión, nos preguntaron si nos gustaría tener el oratorio de la Virgen en nuestra casa un día. Durante el rezo del Rosario, fijé la mirada en Ella pidiéndole del fondo de mi corazón que diera alivio a mis problemas de salud. De repente, ¡la vi que me sonreía! Fue una sonrisa inconfundible. Su rostro empezó a quedar más hermoso y parecía que estaba viva. No pude dejar de sentirme animada. Desapareció toda fatiga y fui capaz de hacer mis tareas diarias confortablemente.

 

“Les agradezco que hayan instruido a mi familia sobre Nuestra Señora y nos dieran la oportunidad de consagrarnos a Ella. Aumentamos a saltos la devoción a nuestra Madre Santísima. Nuestras vidas ya no son las mismas, pues colocamos nuestras almas de manera segura en sus manos”.

 

* * *

 

De regreso a tierras brasileñas, hacíamos mentalmente una retrospección de todas las experiencias que tuvimos en la India y leíamos y releíamos los testimonios que nos habían enviado desde allí.

 

De las impresiones que se grabaron en nuestros corazones destacaban la generosa acogida, la piedad y el valor de los fieles; las costumbres y los bonitos vestidos. Y todo esto daba como resultado un mundo maravilloso, lleno de encantos, que trasparecen hasta en las comidas: platos ricamente condimentados, más propios a la mesa de un marajá, contando incluso con postres cubiertos de hojas de plata.

 

¿Qué será de esa nación si corresponde por entero a las gracias que la Providencia le ha reservado? No lo sabemos. Sin embargo, esa es la esperanza que depositamos a los pies de la Santísima Virgen: ¡que por fin su Inmaculado Corazón triunfe en la India!