HERALDOS EN EL MUNDO - Marzo 2018

 

Una fe viva, profunda y palpitante – A mediados de enero, el P. Santiago Canals Coma, EP, sacerdote de origen español, desembarcaba en Maputo por primera vez. Fue invitado por el P. Arão Otilio Gabriel Mazive, EP, para que lo ayudara en el abundante y fructuoso trabajo pastoral que allí desarrollan los Heraldos, y aceptó con mucho gusto. Al haber conocido de cerca a algunos mozambiqueños en São Paulo, no le cabía la menor duda de que se encontraría con un pueblo lleno de fervor, pero la viva y palpitante fe de los naturales le sorprendió: “Si alguien viene algún día a este país, le garantizo que no se arrepentirá. No es nada lo que uno puede imaginar...”, escribe el P. Canals. Pone de relieve la inteligencia de la población, “a la que le gusta estudiar y aprende con facilidad. Los alumnos de los colegios públicos usan bellos uniformes: camisa con corbata para los chicos y bonitas faldas que llegan hasta los pies para las chicas”. Señala también cómo los mozambiqueños “tienen una profunda fe en lo sobrenatural y en la Santa Iglesia. Son muy respetuosos con cualquier autoridad, sea familiar, civil o religiosa. No tienen dificultad en ser agradecidos cuando se les instruye en algo”. Pero elogia, sobre todo, el orden y devoción que notó durante las celebraciones eucarísticas, incluso entre los más jóvenes: “Los niños son bien educados en casa para respetar y comportarse. En una Misa con 100 niños el silencio es casi absoluto. Nadie se mueve de su sitio y todos prestan atención, siendo que las Misas aquí duran normalmente dos horas como mínimo”. Bajo estas líneas y en la página siguiente presentamos algunos aspectos del trabajo misionero del P. Canals. 

 
 

Misas en las comunidades – A instancia de sacerdotes amigos, presbíteros heraldos celebran la Eucaristía en
comunidades de la región, como la de Nuestra Señora del Carmen, de Khongolote (en la parte superior de esta
página), la de los Mártires de Uganda, de Intaka (a la izquierda), y la de San Elías, de Mapandane (a la derecha). Las
homilías suelen ser traducidas a los dialectos locales, pues no todos entienden el portugués, la lengua oficial del país.

 
 
 

Una casa siempre abierta –Gran número de fieles procedentes principalmente de Maputo y Matola frecuentan
la casa de la institución. Varias veces al año se imparten cursos preparatorios para la consagración a María (1). En
la adoración al Santísimo Sacramento y en el canto del Oficio participan con frecuencia amigos y simpatizantes, y
ya es costumbre la práctica de la devoción reparadora de los Primeros Sábados en honor de la Virgen (2). El 3 de
febrero la Misa fue presidida por el P. Canals (3) y al final se dio la bendición de San Blas (4).

 
 
 
 
 

Sacramentos – Son muchas las peticiones que reciben los sacerdotes heraldos para que bendigan las casas de
los fieles (izquierda) o se rece en ellas el Santo Rosario. También le solicitan a menudo que administren la Unción
de Enfermos (centro) a personas que, en medio del sufrimiento, permanecen alegres y deseosas de encontrarse
con Dios. En la casa de la institución de Maputo ya hay horarios fijos para el sacramento de la Confesión (derecha).

 
 
 
 
 

Perú –Una bonita ceremonia se llevó a cabo en la capilla de la Nunciatura Apostólica de Lima con ocasión del
aniversario de la aprobación pontificia de los Heraldos del Evangelio. La solemne Misa fue presidida por el Nuncio
apostólico, Mons. Nicola Girasoli, y concelebrada por sacerdotes heraldos, en la cual participaron numerosos
miembros de la institución.

 
 
 

Canadá –El 26.º encuentro anual del Lift Jesus Higher Rally, organizado por la Catholic Renewal Ministries,
tuvo lugar el 3 de marzo. Los Heraldos fueron invitados a hacer la guardia de honor de Nuestra Señora del Cabo,
patrona de Canadá, y a rezar el Santo Rosario junto con los 4500 participantes del evento.

 
 
 

Brasil – Entre las últimas actividades realizadas en la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias, diócesis de
Bragança Paulista, destacamos la conmemoración litúrgica de los patronos de las comunidades San Pablo y Nuestra
Señora de Lourdes, y el retiro espiritual predicado en la comunidad Nuestra Señora de Fátima durante el Carnaval.