HERALDOS EN EL MUNDO - Septiembre 2018

 

 

Caridad y espíritu sobrenatural en el interior de la familia – Procedentes de más de veinte países, 1200 personas se reunieron del 27 al 29 de julio en la Casa de Formación Thabor, de Caieiras (Brasil), con motivo del XIV Congreso Internacional de Cooperadores de los Heraldos del Evangelio. Debido a las limitaciones de espacio, este año las inscripciones tenían que ser confirmadas con meses de antelación, lo que dejó a centenares de interesados en la lista de espera...

Víctimas de un mundo inmerso en el pecado

¿Qué buscaban tantas delegaciones llegadas de todos los rincones de Brasil y de países tan lejanos como la India o Mozambique? ¿Qué esperaban encontrar en las conferencias y los actos litúrgicos del mencionado congreso? Los asistentes al evento, víctimas de un mundo inmerso en el pecado, procuran en la doctrina católica una orientación segura para su comportamiento y pretenden sacar fuerzas de los sacramentos para caminar hacia la santidad. Y, en el carisma de los Heraldos, hallaron el mejor medio de participar “activa, consciente y responsablemente en la misión salvífica de la Iglesia mediante el apostolado” (Estatutos, §3).

Los días que pasaron juntos, apoyándose y animándose mutuamente en la práctica de la virtud, los condujeron a elevar la vista al Cielo. ¡Y un nuevo universo se abrió antes sus maravillados ojos!

Piedad, armonía y formación permanente

En un ambiente de mucha armonía y convivencia fraterna, el público seguía con bastante atención las conferencias, que giraban en torno a la alta misión de la familia cristiana, la santidad del matrimonio sacramental — asunto infelizmente tan poco tratado incluso en medios cristianos— y la necesidad de que todos, religiosos y laicos, procuren ser perfectos, “como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48). La belleza, la grandiosidad y la armonía de la enseñanza católica entusiasmaron a los participantes, que se dispusieron a llevar una vida en familia impregnada del espíritu sobrenatural, caridad cristiana y mucha oración en común. Todos salieron de esos días de recogimiento verdaderamente transformados, con el propósito de multiplicar el esfuerzo en el apostolado, ¡de manera a que en el próximo año hubiera el doble de participantes! Sólo queda saber dónde habrá espacio para ellos...

 
 
 

Entronización de María Santísima – La apertura del congreso tuvo lugar en la basílica de Nuestra Señora del Rosario. Un conjunto musical compuesto por jóvenes de las casas Thabor y Contemplación Marial ofreció un concierto de bienvenida, tras el cual fue entronizada la imagen de la Virgen del Buen Suceso.

 
 
 
 
 

Práctica de los sacramentos – En el transcurso del evento se celebraron dos Misas diarias en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, y numerosos sacerdotes permanecieron a disposición para oír confesiones. También fue rezado el Rosario recorriendo en procesión los amplios patios de la casa de formación.

 
 
 

Formación permanente La doctrina católica sobre el sacramento del Matrimonio, expuesta con base en el magisterio pontificio y en los autores más consagrados, fue el tema sobre el que versaron las reuniones, las piezas teatrales y los círculos de estudio, divididos por idiomas y países, en los cuales todos participaron con gran interés. Práctica de los sacramentos – En el transcurso del evento se celebraron dos Misas diarias en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, y numerosos sacerdotes permanecieron a disposición para oír confesiones. También fue rezado el Rosario recorriendo en procesión los amplios patios de la casa de formación. _RHE182_

 
 
 

Juntos y unidos – Centenares de jóvenes de Brasil, Canadá, España, Portugal, Paraguay, entre otros países, se reunieron del 18 al 21 de julio en la Casa de Formación Thabor para realizar un año más un “Curso vacacional”. El tema central fue la necesidad de que los hijos de María Santísima se unieran en torno de Ella para crecer en la fe y enfrentar mejor las dificultades.

 
 
 
 

Mirarse y quererse bien – Bajo el lema “Vivir es estar juntos, mirarse y quererse bien”, más de mil jóvenes de distintos países, entre ellos la India, se reunieron en la Casa de Formación Monte Carmelo para, juntas, estimularse en la práctica de la virtud. Las charlas y los teatros fueron asistidos con gran fervor. El día empezaba con la Santa Misa, y el Rosario era rezado en conjunto.