El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz, detalle
de un estandarte - Museo de las Carmelitas de
la Anunciación, Alba de Tormes (España)

Cuando el Cirineo cogió la cruz, un diálogo mudo se estableció entre él y el Hombre Dios, que parecía decirle: “Hijo mío, estoy sufriendo por ti. Me ves en el auge del abandono y de la desgracia, tras haber alcanzado el último punto del desprecio humano. Pero mírame: una misteriosa grandeza, una enigmática y cautivadora bondad tocan en tu alma como hace un buen médico al aplicar un ungüento sobre una llaga. ¿No percibes un horizonte nuevo que se abre ante ti?”.

 

Plinio Corrêa de Oliveira