Testimonios de distintas partes de Brasil expresan la gratitud de numerosas personas por los beneficios recibidos tras la consagración como esclavos de amor a Jesucristo por las manos de María.

 


 

El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres” (Sal 125, 3). Las palabras del salmista bien podrían expresar el júbilo y la gratitud de numerosas personas que, por medio de cursos impartidos por los Heraldos del Evangelio, hacen su consagración como esclavos de amor a Jesucristo por las manos de María.

 

imagen de la Virgen de Fátima -
Casa de los Heraldos, Campo Grande

¿Cuáles serían, sin embargo, las razones de la alegría manifestada por tantos consagrados? ¿Qué ventajas trae una entrega tan radical, siguiendo el método enseñado por San Luis María Grignion de Montfort en su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen?

 

El elevado y sublime motivo para hacer tan radical entrega es, sin duda, el hecho de que María da a cambio lo que tiene de mejor: su propio Hijo divino. No en vano San Luis indica que esta devoción es “camino fácil, corto, perfecto y seguro para llegar a la unión con Nuestro Señor, en la cual consiste la perfección cristiana”.1

 

Ahora bien, no satisfecha en revelar esa privilegiada vía para convertirse en otro Cristo, Nuestra Señora ayuda poderosamente a recorrerla, concediéndole a sus esclavos numerosas prerrogativas, algunas tan magníficas que exceden la comprensión humana. En consecuencia, esta consagración constituye “un medio admirable para perseverar en la virtud y ser fieles a Dios”.2

 

Testimonios recibidos de varias partes de Brasil, por ejemplo, nos ayudarán a conocer de forma viva y convincente algunos de los abundantes beneficios espirituales, e incluso materiales, obtenidos por quienes se entregan como esclavos de amor a Jesús por las manos de María.

 

Ella nos va enseñando lo que más le agrada a su Hijo

 

“Mis hábitos de oración fueron los primeros que cambiaron, pues aprendí que una vida sin oración es una vida vacía”, afirma Cleidinéia Vieira Calixto, desde Vitoria (estado de Espíritu Santo), al relatar su experiencia tras la consagración a María.

 

A continuación, añade: “Mi estilo de ropa también cambió, pues antes pensaba que el modo de vestirnos no influenciaba en nada nuestra vida cristiana, pero aprendí que la modestia es mucho más importante y que no es verdad lo que el mundo nos enseña, ‘que todo está permitido’ ”.

 

Y, al manifestar su confianza en la bondad materna de María, concluye: “Después de la consagración, Nuestra Señora va hablando en nuestros corazones y enseñándonos lo que más le agrada a su Hijo Jesús. Debemos entregar en sus manos todas las preocupaciones cotidianas, pues Ella nunca deja sin respuesta el pedido de un hijo consagrado a su Inmaculado Corazón”.

 

Fuerza y coraje para enfrentar las dificultades

 

En efecto, al ser la mejor de todas las madres, María cuida y alivia las penas de sus hijos, comunicándoles fuerza y coraje para enfrentar la tribulación. ¡Y cuántos son los sufrimientos por los que pasan los desterrados hijos de Eva en este mundo!

 

Laninha Pelisson Siqueira, después de un año de consagrada, declara: “Aprendí que las pruebas son para nuestro crecimiento y, con el auxilio de nuestra Madre en las dificultades, todo resulta más fácil. Muchas pruebas surgen en mi vida, pero gracias al regazo acogedor de Nuestra Señora de Fátima, consigo superarlas. Ya amaba a María antes, pero después de la consagración, además de amarla más, la tengo presente en mi día a día a través del Santo Rosario”.

 

Esta experiencia expresa lo que San Luis Grignion3 explica en el Tratado: los servidores de María llevan sus cruces con mayor facilidad, mérito y gloria, porque Ella las endulza, como si fueran nueces verdes confitadas.

 

Por eso Rejane Machado, de Campo Grande (estado de Mato Grosso del Sur), al dar testimonio de las gracias que la Madre de Dios ha ido derramando en su familia, cuando hizo la consagración junto con su esposo, comenta jubilosa: “Nuestra Señora es maravillosa, nos pone en los brazos de su Hijo; tenemos la inmensa voluntad de que todas las personas puedan conocer y consagrarse al Señor por las manos de María y sentir así la verdadera alegría”.

 

Auxilio en las necesidades materiales

 

De la misma forma que Rebeca, con sus cuidados y habilidad, libró a Jacob de los peligros que lo amenazaban (cf. Gén 27), esta bondadosa Madre jamás cesa de defender y proteger a sus servidores.4 La Santísima Virgen tiene para con ellos un amor lleno de afecto y se dispone a socorrerlos también en sus necesidades terrenas.

 

Encontrándose Joicy de Souza Silva Santana en una situación financiera difícil y con su marido enfermo desde hacía más de diez meses, sin un diagnóstico preciso, decidió atender la invitación que había recibido para participar en un curso preparatorio para la consagración a la Virgen, en Vitoria. Nos cuenta que en las reuniones aprendió “a ser más paciente, oír más y hablar menos” y que se convirtió en “una persona más orante”.

 

La familia Perucci en la casa de los
Heraldos de San Carlos.

“Siempre creí en la intercesión de nuestra Madre María, pero durante el curso fue donde aprendí la verdadera devoción a Ella. Esto marcó una diferencia enorme en mi vida”.

 

Se consagró solemnemente el mismo día en que celebraba el aniversario de su boda; y así nos relata el primer obsequio recibido de la Santísima Virgen tras convertirse en su esclava de amor: “Con las gracias de Dios, pocos días después, por intercesión de Nuestra Señora de Fátima, mi esposo obtuvo el diagnóstico de su enfermedad. Estuvo internado durante siete días y hoy se encuentra totalmente curado”.

 

También Nadia María Manhães Guimarães Freire, de Campos dos Goytacazes (estado de Río de Janeiro), experimentó la especial protección de Nuestra Señora, esta vez durante el período en que realizaba el curso preparatorio para la consagración en la comunidad de los Heraldos del Evangelio de esa ciudad.

 

Ella, su hija y dos amigas volvían de Río de Janeiro, cuando su automóvil derrapó en la carretera debido a la fuerte lluvia, con riesgo de chocarse con otros vehículos. Inspirada, hizo internamente una oración rogando que nos les ocurriera nada, y el coche se estabilizó sin que se produjera ninguna colisión.

 

Agradecida por ese auxilio celestial, comenta: “Sentí fuertemente la presencia de Nuestra Señora y esto me confirmó que estaba en el camino correcto. Y sería Ella la que también me daría la liberación en todas las demás situaciones difíciles por las que estaba pasando”.

 

“Tengo el honor de ser toda de Nuestra Señora”

 

Encantada por los temas presentados por San Luis en el Tratado, Rosilene Quadros Souza Amorim inició un nuevo capítulo de su existencia y devoción a María después del curso de consagración hecho en Salvador (estado de Bahía): “Pasé por una transformación espiritual en mi vida personal, familiar y cristiana. ¡Todo cambió! Empecé a rezar el Rosario todos los días y a frecuentar las misas. Formo parte del equipo litúrgico y de la Pía Unión de San Antonio en mi comunidad, y estoy siempre presente en obras sociales. Hoy, como católica practicante, tengo el honor de ser toda de Nuestra Señora”.

 

Y, como nota distintiva de su entrega, destaca una de las prácticas particulares de los verdaderos consagrados a la Madre celestial: “El Rosario bendito de María, dulce cadena que nos ata a Dios, vínculo de amor que nos une a los ángeles, salve María”.

 

También desde la capital bahiana nos llegan las expresivas palabras de Carlos Augusto dos Reis con respecto a lo aprendido en el curso preparatorio: “Me fueron transmitidos muchos conocimientos sobre la Iglesia Católica, y esto no ha hecho sino enriquecer y aumentar todavía más mi fe. Ya consagrado, estoy consolidándolos y profundizando en ellos, creciendo progresivamente en mi amor a la Iglesia, la Santísima Virgen y a Nuestro Señor Jesucristo. Les agradezco a los Heraldos los conocimientos adquiridos y mi consagración a Jesús por las manos de María”.

 

Llevados por Nuestra Señora en su regazo

 

Lanzarse hasta esconderse y perderse de un modo admirable en el regazo maternal de la Santísima Virgen, para quedarse ahí abrasados de puro amor, purificarse de las mínimas manchas y encontrar plenamente a Jesús, es eso lo que mueve a los consagrados a Nuestra Señora, como afirma el matrimonio Everton Luiz y Liliane Perucci cuando nos narran los cambios obrados por María en sus vidas.

 

Sufriendo al ver a su hijo enfermo y sin éxito en el tratamiento terapéutico, le pidieron a Ella con mucha fe su auxilio, y fueron atendidos enseguida: “Fuimos a una Misa de los Heraldos del Evangelio en San Carlos (estado de São Paulo) por insistencia de nuestra hija —aunque no conocíamos totalmente esa institución— y desde entonces nuestro hijo, sin necesidad de ningún medicamento, se volvió un niño más calmo, disciplinado y esforzado en los estudios a pesar de todas sus dificultades”.

 

El matrimonio Perucci admite igualmente que: “la chispa, no obstante, que encendió nuestras vidas se produjo tras la materialización de nuestra consagración a Jesucristo a través de María, el día de Nuestra Señora de los Dolores, con la conciencia de que queremos llevar nuestras cruces y sufrir para alcanzar, con mérito, nuestra salvación”. Y reconocen que sólo consiguieron progresar en la virtud con el auxilio de la Madre Santísima, que siempre los condujo de la mano, pero después de la consagración los lleva en su regazo.

 

Un signo de estar yendo por el camino correcto

 

Desde Curitiba (estado de Paraná), Rogerio Peixoto narra su encuentro con los Heraldos, a partir de las primeras veces en que su esposa y él fueron a Misa a la casa de la institución, hasta la consagración a la Virgen: “Hoy puedo decir que todo en nuestra vida mejoró mucho. Nuestro matrimonio llegó a su madurez y mis hijos pequeños rezan con nosotros diariamente el Rosario. Nos volvimos unos bichos raros para los del mundo —cosa que nos deja en cierto modo bastante contentos, pues es el signo más conmovedor de que vamos por el camino correcto”.

 

De hecho, San Luis enseña en el Tratado que “los réprobos odian y persiguen sin tregua a los predestinados, abierta o solapadamente. No pueden soportarlos: los desprecian, los critican, los contradicen, los injurian, les roban, los engañan, los empobrecen, los marginan, los rebajan hasta el polvo, mientras que ellos ensanchan su fortuna, se entregan a los placeres, viven regaladamente, se enriquecen y viven a sus anchas”.5

 

Consciente de esta realidad, Rogerio concluye: “Hemos de crecer mucho espiritualmente, pero ahora sabemos que existe la gracia de Dios y que la santidad depende de su acción. María Santísima nos ha traído hasta aquí y Ella no dejará incompleto el trabajo, rumbo a la unión con Nuestro Señor Jesucristo”.

 

Un verdadero modelo a seguir

 

Todo progreso en la vida espiritual es obra del Espíritu Santo. Es Él quien conduce a la perfección a las almas haciéndolas avanzar de virtud en virtud, de gracia en gracia, de luz en luz, hasta que lleguen a transformarse en Jesucristo.6 Pero para que Él nos obtenga tan anhelada unión es necesario que recurramos a la misericordiosa intercesión de la Madre de Dios.

 

Es lo que relata Lidiane Cristina Rocha, de Recife (estado de Pernambuco): “Hice el curso de consagración a Nuestra Señora en la sede de los Heraldos del Evangelio y por medio de él fui descubriendo cada vez más la belleza de la Santa Iglesia. El amor a Nuestro Señor fue creciendo en mí. Comencé a ir a las misas dominicales, pero después empecé a asistir a Misa diariamente. Aumenté la frecuencia a la Confesión y he pasado a rezar más”.

 

Ceremonia de consagración a la Virgen en
la basílica de Nuestra Señora del Rosario, Caieiras (Brasil)

Y completa: “También comencé a ver a Nuestra Señora como un verdadero modelo a seguir. Muchas veces me paro a pensar: ‘¿Frecuentaría la Virgen tal sitio?’. Si la respuesta es positiva, muy bien; pero si no, procuro evitarlo. Igualmente procedo con respecto a los hábitos, conversaciones, amistades, tipos de placer, vestuario... Estoy tratando de usar ropa más modesta e intento transmitir ese modo de ser y actuar a mis hijas. Le pido a Nuestra Señora la gracia de ser una madre santa y que mis hijas sigan mis ejemplos mucho más que mis palabras”.

 

María no se deja vencer en generosidad

 

Estos testimonios, de entre los muchos que podríamos citar, procedentes no sólo de Brasil sino de otros países, ilustran cómo la consagración a Jesucristo por medio de María Santísima hace crecer espiritualmente a las almas y las coloca bajo su especial protección.

 

Es bien verdad que esta devoción exige que nos abandonemos completamente en las manos de María y es lo que subraya la propia fórmula compuesta por San Luis: “Te entrego y consagro, en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores y hasta el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras. Dispón de mí y de cuanto me pertenece, sin excepción, según tu voluntad, para mayor gloria de Dios en el tiempo y la eternidad”.7

 

Pero ¡oh maravilla! Como afirma el Tratado, “la excelsa María, la más noble y generosa de todas las puras creaturas, jamás se deja vencer en amor ni generosidad. Ella, como dice un santo devoto, ‘por un huevo te dará un buey’, es decir, por lo poquito que le damos nos dará, en retorno, mucho de lo que ha recibido de Dios”.8

 

¡Que venga el Reino de María!

 

En estos días en que la humanidad se encuentra en un extremo de degeneración, Nuestra Señora desea ser más generosa que nunca para con sus hijos y derrama sobre los que así se entregan a Ella abundantísimas gracias, que prenuncian el momento en que su Inmaculado Corazón triunfe en toda la tierra, conforme Ella misma predijo en Fátima.

 

Por intercesión de María se realizó el milagro de las bodas de Caná. De forma análoga, “por las omnipotentes súplicas de la Virgen Santísima habrá una transmutación, un inmenso regreso de las almas arrepentidas hacia los valores eternos de la fe católica”, en la cual “el agua se transformará en excelente vino, el mejor vino de la Historia”.9 Y nuestro mundo, tan pecador, se transformará en aquel Reino de María cuya grandeza San Luis Grignion de Montfort describió proféticamente, con ardorosas palabras.

 

¡Que venga el Reino de María en los corazones y que se establezca sobre la faz de la tierra!

 

1 SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT. Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, n.º 152. In: Obras completas. Bogotá: Ediciones Monrfortianas, 2003, p. 443.

2 Ídem, n.º 173, p. 456.

3 Cf. Ídem, n.º 154, p. 444.

4 Cf. Ídem, n.º 210, p. 475

5 Ídem, n.º 190, p. 465.

6 Cf. Ídem, n.º 119, p. 425.

7 Ídem, pp. 266-267.

8 Ídem, n.º 181, p. 460.

+ 9 CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. Conferencia. São Paulo, 29/1/1967.