El silencio en la Liturgia: la sonoridad de Dios

Publicado el 11/25/2019

La justa proporción entre palabras, gestos, movimientos y silencio, es fundamental para una buena celebración litúrgica. El “silencio sagrado” otorga profundidad a la oración.

 


 

Con la reforma litúrgica del Vaticano II, el silencio en cuanto tal ha entrado por primera vez en las normas como parte integrante de la celebración litúrgica. La Constitución Sacrosanctum Concilium –luego de determinar el incentivo a la participación activa de los fieles por medio de aclamaciones, respuestas y cantos– expresa: “Guárdese, además, a su debido tiempo, un silencio sagrado” (SC, 30). Y el Ordenamiento General del Misal Romano reafirma esta determinación casi en los mismos términos: “Oportunamente, como parte de la celebración, se debe observar el silencio sagrado” (OGMR, 23).

 

Como para resaltar la importancia de esa pausa en los actos litúrgicos, el Apocalipsis señala que el silencio es observado incluso en la “gran liturgia celestial”: “Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo, como una media hora” (Ap 8, 1).

 

El Padre Antonio Alcalde expresa con pulcritud el buen efecto de esos períodos en que cada fiel se recoge para escuchar en su corazón la voz de la gracia: “En la música callada, en la música divina del silencio, en la soledad sonora, en la armonía interior de cada uno, Dios hará resonar su eterna melodía de amor para con todas sus criaturas” 1 .

 

“Uno de los elementos de más valor en la celebración litúrgica”

 

Por lo anterior, el silencio en la Liturgia no es mutismo ni espera vacía entre dos partes de la celebración, sino al contrario, es connatural a la oración; es la apertura a Dios y un reencuentro consigo mismo. Lejos de reducir a los fieles a la condición de espectadores extraños y mudos, el silencio los integra “más íntimamente en el misterio que se celebra, en virtud de las disposiciones interiores que derivan de la Palabra de Dios que se escucha, de los cantos y de las oraciones que se pronuncian, y de la unión espiritual con el sacerdote”, como consta en la Instrucción Musicam sacram, del 5/3/1967, sobre el empleo de la música en la sagrada liturgia.

 

En la divina música del silencio Dios hace

resonar la melodía eterna de su amor

por todas sus criaturas

El sacerdote salesiano José Aldazábal afirma que es “uno de los elementos de más valor en la celebración litúrgica” y que “en nuestras celebraciones el silencio puede ser una de las formas más expresivas de nuestra participación” 2 . El referido P. Antonio Alcalde es todavía más categórico, apuntándolo como la propia cima de la oración: “A los fieles hay que explicarles debidamente la razón de este silencio litúrgico, que no es contrario a la plegaria, sino que constituye la cúspide de la misma”. Y añade que “tiene un valor positivo en orden a lograr una participación mayor, un mejor culto a Dios y una mayor edificación de los fieles” 3 .

 

La mejor preparación para celebrar la Eucaristía

 

El mejor medio para que todos se preparen devota y dignamente a la celebración sagrada es guardar silencio en el recinto sagrado, incluso en la sacristía y lugares cercanos. Al respecto, Mons. Peter J. Elliott señala con toda claridad: “El silencio es la mejor preparación de la liturgia. Aparte de una música apropiada, no se debe permitir ningún menoscabo del derecho que el pueblo tiene a la tranquilidad antes de la Eucaristía. Por ejemplo: no se deben permitir ensayos de coro o musicales, avisos que pueden darse más tarde, o distracciones en el presbiterio o en cualquier otro sitio” 4 . Agrega que los asistentes pueden encontrarse y hablar antes de la Misa, pero en una zona bien separada del lugar donde se celebrará la liturgia.

 

Si tan importante resulta abstenerse de hablar y de turbar con actividades inoportunas el recogimiento de los asistentes antes de la misa, lo es todavía mucho más durante la Celebración.

 

Momentos de silencio durante la misa

 

El Misal Romano propone variados intervalos de silencio a lo largo de la Celebración Eucarística. En el Acto Penitencial, el sacerdote y los fieles deben hacer juntos un momento de silencio antes de la oración “Yo confieso”.

 

En la Liturgia de la Palabra, si parece oportuno, se puede observar un breve espacio de silencio tras cada lectura y también después de la homilía, para que todos mediten lo que han oído.

 

La presentación de las Ofrendas –ese acto tan intenso en la celebración, en que la Palabra ha terminado para dar paso a la Plegaria Eucarística– es un momento para crear un clima de recogimiento e interiorización, a lo cual contribuye una música de fondo o un coro que interprete alguna pieza polifónica.

 

Terminada la distribución de la Comunión, si es el caso, el sacerdote y los fieles oran en silencio por un tiempo, pudiendo también la asamblea entonar un canto o un himno de acción de gracias.

 

Muy a propósito comenta el P. Alcalde: “Si no son fomentados esos silencios, la celebración puede convertirse en una sucesión de palabras, oraciones y ritos amontonados unos sobre otros, y nos veremos envueltos en la asistencia rutinaria, abocados a la dispersión, al ruido y, sobre todo, a la falta de participación” 5.

 

La Iglesia da tanta importancia a esos períodos de recogimiento que los recomienda incluso en las Misas celebradas para niños, “para que no se conceda un lugar excesivo a la acción externa, pues también los niños, a su manera, son realmente capaces de meditar” y deben aprender “a entrar en sí mismos y a meditar, rezar y alabar a Dios en su corazón” 6 .

 

Finalidad de los intervalos de silencio

 

Como se desprende de lo anterior, la naturaleza de los distintos intervalos de silencio depende de los momentos de la Liturgia en que son observados.

 

Juan Martín Velasco, otro renombrado tratadista de Liturgia, añade que resulta indispensable en la misa el “silencio de adoración”, algo que cada comunidad debe descubrir dónde ubicar, porque “ninguna celebración habrá llegado a la altura religiosa exigible si, en un momento determinado, los que participamos en ella no llegamos a ‘caer rostro en tierra’, a experimentar la insuficiencia de nuestras palabras, la torpeza de nuestros mejores gestos, la inadecuación de nuestros pensamientos ante la divina majestad, el resplandor de la belleza, la augusta santidad de nuestro Dios” 7 .

 

En el silencio, la inteligencia engendra la palabra

 

San Antonio el Grande, en el siglo IV, hacía notar el valor del silencio como fuente de la palabra: “Aun cuando calles, piensas. Y si piensas, hablas. Porque en el silencio la inteligencia engendra la palabra. Y la palabra de reconocimiento dirigida a Dios es la salud del hombre”.

 

En la ajetreada vida actual se necesitan espacios de calma y silencio. Más aún en la celebración litúrgica, es preciso un clima favorable de encuentro con el misterio que celebramos. “Tenemos que evitar que la ansiedad propia de la cultura moderna sea parte de nuestra liturgia”, nos advierten con acierto Gabe Huck y Gerald Chinchar en su obra “Liturgia con estilo y gracia” (p. 37).

 

 

1) Pastoral del Canto Litúrgico, Antonio Alcalde, p. 183.

2) Gestos y Símbolos, pp. 88 y 91.

3) Op. cit., p. 180.

4) Guía práctica de liturgia, Peter J. Elliott, p. 85.

5) Op. cit., p. 181.

6) Directorio para las Misas con niños, n. 37.

7) Misa Dominical, Juan Martín Velasco, p. 36.

Deje sus comentarios

Los Caballeros de la Virgen

“Caballeros de la Virgen” es una Fundación de inspiración católica que tiene como objetivo promover y difundir la devoción a la Santísima Virgen María y colaborar con la “La Nueva Evangelización” , la cual consiste en atraer los numerosos católicos no practicantes a una mayor comunión eclesial, la frecuencia de los sacramentos, la vida de piedad y a vivir la caridad cristiana en todos sus aspectos. Como la Iglesia Católica siempre lo ha enseñado, el principal medio utilizado es la vida de oración y la piedad, en particular la Devoción a Jesús en la Eucaristía y a su madre, la Santísima Virgen María, mediadora de las gracias divinas. Sus miembros llevan una intensa vida de oración individual y comunitaria y en ella se forman sus jóvenes aspirantes.

version mobile ->