Luminosa trayectoria del Apostolado del Oratorio

Publicado el 06/27/2016

Todo coordinador del Oratorio es como una florista que lleva una cesta llena de rosas y las distribuye para perfumar los hogares. En el Cielo encontrará esas rosas delante de Dios.

 


 

María debe resplandecer más que nunca en misericordia, poder y gracia, en estos últimos tiempos”,1 afirma San Luis Grignion de Montfort en su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. La realización de ese anuncio viene a ser confirmado diariamente por los Heraldos del Evangelio en el contacto con la opinión católica en general, pero especialmente en el crecimiento del Apostolado del Oratorio “María, Reina de los Corazones”, que en Brasil comenzó hace 15 años y que se ha ido extendiendo por todos los países donde actúa la asociación.

 

Presencia maternal en los lugares más diversos

 

En efecto, podemos constatar cómo cada oratorio es una ocasión de gracias sin fin para las familias que lo reciben en su casa una vez al mes. Por ejemplo, una mujer de la localidad brasileña de Paulo Afonso (en el estado de Bahía), que recibe el oratorio, sintió la presencia de la Virgen durante una delicada y exitosa operación quirúrgica a la que fue sometida; en agradecimiento por la recuperación de la salud de su esposa, el marido dijo categóricamente que el oratorio jamás abandonaría su hogar.

 

Pero los oratorios también peregrinan en las cárceles. En la de Itamaracá, ubicada en el área metropolitana de Recife (capital del estado brasileño de Pernambuco), un preso que era coordinador de uno de esos oratorios cumplió su condena y entonces le pasó la función a otro recluso; al llegar a su casa formó un nuevo grupo en torno a su domicilio y afirmó que la Virgen ¡le había dado una nueva vida!

 

En Varsovia, Polonia, a raíz del Apostolado del Oratorio, iniciado en ese país en mayo de 2007, la devoción a María de las jóvenes Dorota y Ewa fue creciendo de tal manera que ambas decidieron entrar en la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto.

 

Y en Camerún, África, en la parroquia de Santa María (en la diócesisde Mamfe), el párroco lleva el oratorio todos los días al atardecer, acompañado por un cortejo de fieles, a los hogares más distantes de su feligresía.

 

“¡Soy una madre muy feliz!”

 

Es muy significativo igualmente el testimonio de Solange Bettini, coordinadora del Oratorio en el municipio brasileño de Itaporã (estado de Mato Grosso do Sul): “Estoy sumamente contenta, pues es algo gratificante que santifica al que recibe y al que lleva el Oratorio. En las visitas es maravilloso ver cómo María se hace presente. A veces incluso se puede sentir un agradable aroma a rosas. Hacemos esta labor con mucho amor. Sé que esta obra es totalmente de la Santísima Virgen. Últimamente algo increíble viene sucediendo conmigo: en la mayoría de mis sueños estoy trabajando con el Oratorio, entregando medallitas de Nuestra Señora de las Gracias, usando una ropa con la cruz de Santiago, en fin, ¡hasta en sueños estoy evangelizando! ¡Mi corazón ya ha nacido heraldo!”.

 

En otra carta la Sra. Bettini narra una enorme gracia recibida: “Consagré a mi hijo a la Santísima Virgen aún en el vientre. Cuando ya tenía 6 años, sentí un gran deseo de que fuera un heraldo del Evangelio, aunque aún era demasiado pequeño. Los años pasaron, se hizo monaguillo, hablaba de ser sacerdote, pero sus amigos empezaron a apartarlo de la religión. Cuando cumplió los 12, yo rezaba mucho por él. Un día sentí una moción muy fuerte para ir a Misa. Al llegar a la iglesia me emocioné cuando me encontré con dos heraldos, no pude contener las lágrimas. Les expliqué mis aflicciones y se dispusieron a visitar mi casa. Estuvieron hablando con mi hijo y le invitaron a que conociera la casa de los Heraldos del Evangelio de Campo Grande. Y pocos meses después mi hijo me dijo que quería ir a estudiar a la escuela de los Heraldos del Evangelio de Nova Friburgo. ¡Soy una madre muy feliz!”.

 

Por su parte, Sara Conceição dos Santos, de Itatiba (estado de São Paulo), nos cuenta: “Me emocioné bastante al recibirles a ustedes y la imagen de la Virgen en mi casa. En esa ocasión le pedí dos gracias a María: deseaba enormemente ser madre, hacía años que no me quedaba embarazada; y también quería reconciliarme con un pariente cercano. Me hice coordinadora del Oratorio y, un mes después, obtuve esas dos grandes gracias. Estoy muy contenta y más apasionada con la Santísima Virgen”.

 

En medio de la generalizada desorientación de la juventud en el caótico mundo de hoy día, un creciente número de jóvenes busca el sentido de la vida en la religión. Monique Soares, de Río de Janeiro, es un ejemplo de ello: “Realmente, la misión de los Heraldos es maravillosa. Estuvieron en mi parroquia. Mi fe divinamente pulida y yo y mi hermana nos hicimos jóvenes coordinadoras de un Oratorio ‘María, Reina de los Corazones’. Incontables gracias salen a borbotones de este apostolado”.

 

Curaciones de enfermedades del cuerpo y del alma

 

Al igual que el divino Maestro “pasó haciendo el bien” (Hch 10, 38) por todas partes, así actúa su Santísima Madre: por donde pasa, el oratorio de su Inmaculado Corazón va dejando un rastro de luz, de esperanza, de curaciones del cuerpo y del alma.

 

Un caso peculiar nos lo relata Hilda Monteiro Duarte, coordinadora en Castanhal (estado de Pará). Unos análisis clínicos revelaron la existencia de dos tumores malignos en un pulmón de una amiga suya, Lucía de Souza. Un cirujano de Belém, capital de ese estado brasileño, al ser consultado, le advirtió que dada su situación concreta las posibilidades de una operación con éxito eran mínimas. Lucía dudaba sobre la decisión a tomar.

 

En diciembre, Hilda le llevó el oratorio a su residencia y rezaron juntas pidiendo su curación. Sin lograr contener el llanto, Lucía tocó el oratorio y proclamó su fe de que sería curada por intercesión de la Virgen. A partir de entonces empezó a notar una mejoría cada vez más tranquilizadorahasta que, de vuelta al médico para una nueva consulta y nuevas pruebas, se constató que de los tumores ¡no quedaba nada! Actualmente va todos los días en bicicleta a su trabajo, que dista 3 kilómetros de su casa…

 

De Cascavel (estado de Paraná), Loreni María Reami nos comunica una gracia que recibió su marido. Éste tenía la grave sospecha de estar con cáncer y el médico quería intervenirle ya, pero Loreni puso la salud de su esposo en las manos de la Virgen y sintió paz y mucha confianza en el amparo de la Madre de Dios en esa difícil circunstancia. Para sorpresa del doctor y alegría del matrimonio, el resultado de la biopsia dio negativo. Como consecuencia de esa gracia, el Apostolado del Oratorio en aquella ciudad cuenta ahora con un nuevo y dedicado colaborador: el marido de Loreni… Semanalmente llevan el oratorio al domicilio de algún enfermo y rezan en conjunto. Y todos los meses promueven el rezo del Rosario en la plaza pública, invitando a las familias que reciben el oratorio.

 

Incomparablemente más importanteque la curación de una dolencia corporal es la restauración de la fe en un alma. María do Rosario Oliveira Souza, que perdió la vista como consecuencia de una enfermedad, es activa coordinadora de un Oratorio en Barbalha (estado de Ceará). Nos relata el impresionante caso de una vecina suya que, sólo con avistar el oratorio entrando en una casa, derramó lágrimas de emoción y declaró al instante su resolución de regresar a la Iglesia Católica, de la que había tenido la desgracia de alejarse. No solamente retornó, sino que pasó a formar parte del Apostolado del Oratorio, con la intención de extender a otros muchos el beneficio obtenido.

 

Más contento está Janes Furlan, de la ciudad paulista de Itatiba, que recibió simultáneamente dos gracias y proclama su gratitud: “Por la intercesión de Nuestra Señora de Fátima quedé curado de las heridas del cuerpo y del alma, y hoy día coordino un Oratorio”.

 

“Muchos me preguntan cómo, por medio de los Heraldos, los Corazones de Jesús y de María actúan tanto —nos dice Francisco Wagner Silva Lima, de Barbalha (estado de Ceará)— y mi respuesta siempre ha sido: el carisma de los Heraldos es para mí como el corazón de la Santa Iglesia. Porque lo que los sustenta realmente es la adoración al Santísimo y las Misas celebradas por los sacerdotes heraldos. Recibimos muchas gracias por medio de las Misas rezadas en nuestras intenciones. Gracias, Heraldos, por ese carisma tan hermoso en la vida de la Iglesia de Cristo”.

 

“Cambió completamente la vida de mi familia”

 

La doctora Silmara Manfredi, dentista, es coordinadora del Oratorio enCaieiras, Brasil, y junto con su marido Fernando, médico, asisten al Curso de Teología impartido por los Heraldos del Evangelio y participan en otras actividades como misiones marianas,coro y visitas a hospitales y guarderías.

 

Así narra los efectos de su primer contacto con esta asociación, en el 2008:

 

“La primera visita del oratorio en mi casa hizo temblar el suelo y nos llamó a la conversión. Puedo decir que el Oratorio cambió completamente la vida de mi familia. En la basílica de Nuestra Señora del Rosario, de los Heraldos del Evangelio, conocimos al fundador, Mons. João Scognamiglio Clá Dias. Fue el comienzo de una verdadera conversión, porque nuestra familia se había alejado de la Iglesia, no éramos practicantes en aquella época.

 

“Empezamos a participar en las charlas en la sede del Apostolado del Oratorio y me apunté al curso de preparación para la consagración a la Virgen. Yo me consagré primero y luego mi marido y mis hijos. Pasamos a cantar en el coro y a participar en las misiones marianas en São Paulo.

 

“El grupo del curso de Teología comenzó a preguntarse si no habría algo más que hacer. De ahí surgió la idea de visitar hospitales y guarderías de niños necesitados para llevarles donaciones y un mensaje de consuelo espiritual. Así, se convirtió en una tradición que nuestro grupo hiciera colectas para comprar regalos para los niños menos favorecidos. Y todas las Navidades visitamos enfermos en los hospitales, llevando al Niño Jesús y recuerdos”.

 

Y la Dra. Manfredi recomienda a todos:

 

“Nunca deje pasar la oportunidad de hablar con alguien y ofrecerle el oratorio. Es María quien va a trabajar, pero nos usa como instrumentos. No desanime nunca, porque la gracia actúa en el fondo del corazón de las personas. Somos como una florista que lleva una cesta llena de rosas y las distribuye. Cada uno recibe una rosa y se la lleva para su casa, y la pone en un jarrón donde florecerá. En el Cielo encontraremos todas esas rosas delante de Dios”.

 

* * *

 

Que estos testimonios nos sirvan de estímulo para pedir a la Santísima Virgen más y más favores, seguros de que su Inmaculado Corazón es insaciable de amor por nosotros.

 


 

SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT. Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen. Barcelona: Casals, 1981, p. 40

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Los Caballeros de la Virgen

“Caballeros de la Virgen” es una Fundación de inspiración católica que tiene como objetivo promover y difundir la devoción a la Santísima Virgen María y colaborar con la “La Nueva Evangelización” , la cual consiste en atraer los numerosos católicos no practicantes a una mayor comunión eclesial, la frecuencia de los sacramentos, la vida de piedad y a vivir la caridad cristiana en todos sus aspectos. Como la Iglesia Católica siempre lo ha enseñado, el principal medio utilizado es la vida de oración y la piedad, en particular la Devoción a Jesús en la Eucaristía y a su madre, la Santísima Virgen María, mediadora de las gracias divinas. Sus miembros llevan una intensa vida de oración individual y comunitaria y en ella se forman sus jóvenes aspirantes.

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