Plinio Corrêa de Oliveira

Hay personas que llegan a cierta edad y cierran la contabilidad con la vida. Y, sin una actitud acomodaticia, están con todo listo y preparándose, sin notarse claramente, para el Cielo. Entonces, hay una especie de tristeza en relación a lo que quedó, lo que les confiere un cierto color interior de amatista.
Una de las razones por las cuales me gusta tanto la amatista es porque, por algunos de sus aspectos, recuerda el alma de Santa Teresita: aquella tristeza lila y tamizada correspondería a una amatista no muy oscura.
La amatista es la piedra de templanza por excelencia, simboliza el sufrimiento en la paz y transmite una serenidad que envuelve.
(Extraído de conferencias del 23/4/1978 y 25/10/1991)







