Plinio Corrêa de Oliveira

La Virgen con el Niño Museo Bode, Berlín
Oh, Madre del Buen Consejo, ayudadme a quitar de mi alma el estado de espíritu naturalista y neopagano, según el cual la vida terrena es regularmente feliz, y las probaciones, los contratiempos y las dificultades son acontecimientos que escapan de la normalidad, desconciertan y abaten. Hacedme comprender que el mundo, el demonio y la carne están siempre conjurados para constituir asechanzas y lanzar violencias contra los que trabajan por Vos, de suerte que esta vida es un valle de lágrimas y un campo de batalla para vuestros hijos auténticos. Dadme el espíritu sobrenatural por el cual confíe, en medio de los reveses y las aflicciones más angustiantes; continúe siempre en la lucha, implorando vuestro auxilio; jamás sienta abatimiento y, al contrario, crezca en ánimo y confianza según vuestros designios, para así ser llevado a la victoria final y a la implantación de vuestro Reino. Amén.
(Compuesta el 30/7/1972)







