HERALDOS EN EL MUNDO

Publicado el 06/01/2026

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Plinio Corrêa de Oliveira

«Digitus Dei hic est»

El día 11 de abril, treinta y un acólitos de la Sociedad Clerical de Vida Apostólica de Derecho Pontificio Virgo Flos Carmeli fueron ordenados diáconos por Mons. Fernando José Monteiro Guimarães, CSsR, arzobispo emérito del Ordinariato Militar de Brasil, durante una solemne eucaristía celebrada en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, de Caieiras (Brasil).

En la homilía, Mons. Guimarães recordó: «Hace más de veinte años, el 15 de junio de 2005, en la basílica del Carmen de São Paulo, se ordenaron los primeros sacerdotes de los Heraldos del Evangelio, entre ellos el recordado fundador, Mons. João Clá, de venerada memoria. […] Fue el comienzo de una serie ininterrumpida, a lo largo de los años, de ordenaciones diaconales y sacerdotales, con las que la Divina Providencia enriquecía a la familia de los Heraldos del Evangelio, haciendo posible una fervorosa y auténtica nueva evangelización, no sólo en Brasil, sino también en muchos países del mundo».

Subrayando el carácter providencial de la ordenación de los nuevos ministros, añadió: «Fidelidad a lo que la Iglesia proponía como ideal para la formación sacerdotal, extremo cuidado en la formación intelectual y teológica de sus seminaristas, sólida vivencia espiritual y vivo celo apostólico de los futuros diáconos y sacerdotes han sido, durante los años siguientes, el compromiso de la Sociedad Clerical Virgo Flos Carmeli, ofreciendo a la Iglesia sucesivas promociones de diáconos y sacerdotes según el Corazón de Cristo. Digitus Dei hic est» —el dedo de Dios está aquí.

Súplica por los candidatos – Tras la homilía, los ordenandos hicieron público su compromiso de asumir el celibato y prometieron obediencia al obispo diocesano y a su superior religioso. Mientras permanecían postrados en el suelo, toda la asamblea cantó la letanía de los santos, implorando para ellos la ayuda del Cielo.

 

«Envía sobre ellos, Señor, el Espíritu Santo» – Mediante la imposición de manos y la oración de ordenación, Mons. Guimarães confirió el primer grado del sacramento del orden a los treinta y un elegidos para el diaconado. En esta oración, el obispo ordenante suplica al divino Paráclito que los fortalezca con los siete dones de su gracia.

Vestidura y entrega del libro de los santos evangelios – Los nuevos diáconos fueron revestidos, por sus hermanos sacerdotes, con la estola sobre el hombro izquierdo y la dalmática, paramentos que representan el carácter de ministros sagrados. Ya con las vestiduras diaconales, cada uno recibió de manos del arzobispo ordenante el libro de los santos evangelios, símbolo del deber de ser valientes heraldos de la Palabra de Dios.

Admitidos en el orden clerical, para servir – El rito de ordenación concluyó con el abrazo de la paz, dado a los neo diáconos por el arzobispo ordenante y los demás diáconos presentes en la ceremonia. La santa misa continuó con gran solemnidad, con los recién ordenados ya sirviendo en el altar.

Configurados con Cristo

La Santa Iglesia se alegró el 12 de abril con la ordenación de veintiséis presbíteros de la Sociedad Clerical de Vida Apostólica de Derecho Pontificio Virgo Flos Carmeli, en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, de Caieiras (Brasil).

La solemne eucaristía, concelebrada por noventa y dos sacerdotes, fue presidida por el cardenal Raymundo Damasceno Assis, arzobispo emérito de Aparecida, y contó con la presencia de varias autoridades eclesiásticas y civiles, entre ellas: el gobernador del Estado de São Paulo, Tarcísio Gomes de Freitas; el alcalde de la ciudad de São Paulo, Ricardo Nunes; el presidente de la FAESP/SENAR, Tirso de Sales Meirelles; el presidente de la Asamblea Legislativa del Estado de São Paulo, André do Prado; los diputados Antonio Assunção de Olim, Gil Diniz, Lucas Bove y Thiago Auricchio; así como José Renato Nalini, en representación del presidente del Tribunal de Justicia de São Paulo, Francisco Eduardo Loureiro, junto con varios magistrados del mismo tribunal; el magistrado Paulo Adib Casseb, del Tribunal de Justicia Militar del Estado de São Paulo; y la secretaria municipal de Relaciones Internacionales de São Paulo, Ângela Gandra, en representación de Ives Gandra Martins.

Homilía – Dirigiéndose a los ordenandos, Mons. Damasceno destacó: «Hoy no recibiréis simplemente una función en la Iglesia, larga y pacientemente esperada, sino que, al ser configurados a Cristo Sacerdote, seréis incorporados a la propia misión de Cristo. […] El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús».

Sacerdotes de Cristo para siempre – Postrados, los candidatos imploraron la ayuda celestial durante la letanía de los santos. A continuación, recibieron el segundo grado del sacramento del orden mediante la imposición de las manos del cardenal arzobispo —acto que repitieron los sacerdotes presentes— y la oración de ordenación. 

Ordenación para el santo sacrificio – Los nuevos sacerdotes fueron revestidos con los paramentos sacerdotales —la estola alrededor del cuello y la casulla. A seguir, presentaron sus manos para ser ungidas con el santo crisma. Por último, recibieron la patena con el pan y el cáliz con el vino para el sacrificio eucarístico.  

«Alter Christus» – Configurados con Cristo, los neo sacerdotes estarán capacitados no sólo para administrar los sacramentos, sino también, a ejemplo del divino Pastor, para guiar a las ovejas hacia una profunda unión con Dios. Al finalizar, fueron felicitados por las autoridades presentes.

Ministerio sacerdotal al servicio de la Iglesia

En el corazón de Ciudad Estructural, Brasil – Intensas son las actividades en la parroquia de Jesús Buen Pastor, situada en una de las zonas más desfavorecidas del Distrito Federal. Además de las celebraciones y los programas sociales que se desarrollan en la sede parroquial, el P. Lourenço Ferronato, EP, también se dedica a visitar a los enfermos (foto 1), bendecir los hogares (foto 2) y a dar asistencia espiritual a la Asociación Cristiana de Santa Clara — de la que es presidente—, dedicada a la protección de niños y familias en situación de vulnerabilidad (foto 3).

Consuelo y esperanza para los que sufren – Los sacerdotes heraldos prestan especial atención a quienes están más unidos a Jesús por sus sufrimientos. En las fotos, unción de los enfermos y distribución de la comunión a los enfermos en Matola, Mozambique (fotos 1 y 4); administración del mismo sacramento en un hospital de São Paulo (foto 5); bendición a los enfermos en Tutupali, Ecuador (foto 3), y en un hospital de Cotia, Brasil (foto 6); asistencia a los ancianos en la residencia Solar dos Anjos, de São Paulo (foto 2); y exequias en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús en Mairiporã, Brasil (foto 7).   

Administración de los sacramentos – La facilidad de acceso a los sacramentos distingue a la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias, confiada a los Heraldos del Evangelio, lo que convierte a sus diversas comunidades en un referente en la región de la Sierra de la Cantareira, Brasil. Arriba, primera comunión de un adulto (foto 1) y de niños (foto 2) en la iglesia matriz de San Judas Tadeo; celebración del matrimonio en el mismo templo (foto 4); confesión en la capilla de Santa Inés (foto 3); y bautismo en la basílica de Nuestra Señora del Rosario (foto 5) y en la capilla de la Sagrada Familia (foto 6).  

Junto a los fieles – Como madre solícita, la Santa Iglesia, a través de sus ministros, se hace cercana a cada uno de los fieles. Arriba, bendición de un hogar en Fortaleza, Brasil (foto 1); saludo a los parroquianos después de la santa misa en la capilla de Santa Inés (foto 2) y en la Capilla de Nuestra Señora de Lourdes (foto 3), ambas en Mairiporã, Brasil.

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