
Sagrada Familia – Museo Nacional de Arte, Ciudad de México
Al lado del Niño Jesús, está Nuestra Señora, concebida sin pecado original y confirmada en gracia desde el primer instante de su ser. Junto a Ellos estaba San José, el hombre casto, virginal por excelencia, descendiente de David.
¿Se puede imaginar lo que eso representa? ¿Cómo es el hombre formado por el Espíritu Santo para estar en proporción a su Esposa? ¿A qué altura, a qué auge debe haber llegado ese hombre? Las palabras humanas no pueden expresarlo. Es verdad que él también –yo personalmente no tengo ninguna duda– era confirmado en gracia.
En la humilde casa de Nazaret, que después los Ángeles llevaron a Loreto, en Italia, había una ascensión en gracia y santidad de las tres personas excelsas que vivían allá. Si en aquel tiempo hubiese un reloj capaz de hacer tic-tac, diríamos que a cada tic-tac ellos crecían en gracia y santidad delante de Dios y de los hombres.
(Extraído de conferencia de 2/11/1992)