Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua llevame al sircoo. De la pradera ullamco qué dise usteer está la cosa muy malar.
En la bendecida “tierra de los Luises”, entre los esplendores de la corte del Rey Sol, se oyó la suave llamada del Corazón de Jesús a Luis XIV pidiéndole una entrega, de la cual manaría, no sólo para Francia, sino para toda la humanidad, una gracia de valor incomparable, una luz que, quizás, preanunciaría la aurora del Reino de María…
Plinio Corrêa de Oliveira

Luis XIV – Galería del Palacio de Versalles
En varias ocasiones hemos conversado sobre una figura, que quieran o no, después de Carlomagno, fue el francés con las dotes naturales más eminentes: Luis XIV, el rey por excelencia. Podemos afirmar que otros habrán sido más inteligentes, pero solamente como síntesis y hasta cierto punto, como quintaesencia, lo fue Luis XIV, a pesar de sus errores, defectos y pecados.

Sagrado Corazón – Iglesia del Santo Ángel, Sevilla
Hombre hecho para ser el gran devoto del Corazón de Jesús
¡Luis XIV, más que el Rey de Francia, era el rey de la opinión pública europea, y, por lo tanto, mundial! Y de tal manera, que los monarcas de todos los países, para valer algo a los ojos de los pueblos, tuvieron que asemejarse a él; inclusive los reyes de Prusia, Dinamarca, Holanda, entre otros, bailaban todos el mismo minué. La grandeur de Luis XIV era legítimamente francesa, él era francés. Pero nada impide que reconozcamos que hay en él algo de la grandeza del hidalgo español, mezclado con las mil gracias y mil agilidades francesas, lo que le confería más valor.
En el mosquetero D’Artagnan, la fuerza francesa es sobre todo agilidad; en el cruzado, es el avance. Pero en ambos, una fuerza leve y ágil. ¡Fuerte! No es una fuerza débil, es una fuerza fuerte, la cual está también en el cuerpo, pero es sobre todo del alma. Y tiene la destreza, lo improvisado, la agilidad, para llevar las cosas adelante.
¡Luis XIV poseía todas esas cualidades sumadas aún a una estabilidad compasada y solemne, que le venía más del lado español1 y lo volvía un hombre muy completo! La Providencia le confirió todo eso para hacer de él, entre otros efectos, un gran devoto del Sagrado Corazón de Jesús.
Designios de elección que sobrepujan la miseria
Ahora bien, a la par de eso, Luis XIV era de tanta distinción al convivir con las personas, que acabó siendo la grandeza y el tormento de Francia, porque nadie podía mantenerse prolongadamente en su diapasón. Al cabo de algún tiempo, entró en choque con el genio francés –¡esto es una verdad histórica!– por causa de aquello que él tenía de compasado, de solemne, de serio, de no permitir nunca una broma… Vuelvo a decir, ¡medio español! Eso produjo un choque, cuya reacción contraria fue el estilo Luis XV, todo hecho de medio-tonos, frivolidades y marasmos, de donde vino la decadencia del Ancien Régime. Luis XIV entró en una cierta decadencia, no cumplió su misión. Tuvo los pecados contra la pureza que todos conocen; los pecados contra la tradición medieval conocidos también, por su gobierno centralizador, despótico. Y, además, ¡se volvió un megalómano suelto!
Saint – Simon2 tenido como exagerado en sus comentarios, pero no se dice que los hechos narrados por él sean mentirosos – cuenta que, durante la cena en la corte, mientras se tocaban músicas populares, Luis XIV tenía la flaqueza de permitir que se tocasen canciones en su honra y ¡él mismo las acompañaba cantando, en cuanto comía! ¡Lo que es realmente lamentable!
Fue a ese Luis XIV, con todos los egoísmos y vanidades, que Nuestro Señor se dirigió, a través de Santa Margarita María Alacoque.

Luis XIII y Ana de Austria – Galería del Palacio de Versalles

Un mensaje para el “hijo primogénito” del Corazón de Jesús
Luis XIV recibió el mensaje del Convento le Paray-de-Monial, para consagrar a Francia al Sagrado Corazón de Jesús. ¡De este acto le vendría el resto en torrente! No se sabe que Carlomagno haya recibido una invitación tan grande como esta, ni tenemos conocimiento de que haya sido hecha a algún otro monarca después de la Revolución Francesa.
Las palabras del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María son las siguientes:
“Fueron estas las palabras que yo oí respecto de nuestro rey:
Haga saber al hijo primogénito de mi Sagrado Corazón que, así como su nacimiento temporal fue obtenido por la devoción a los méritos de mi santa infancia, así el obtendrá su nacimiento para la gracia y la gloria eterna por la consagración que él hará de sí mismo a mi adorable Corazón, que quiere triunfar sobre el suyo y, por su intermedio, sobre los de los grandes de la Tierra. Él (Corazón de Jesús) quiere reinar en su palacio, ser pintado en sus estandartes y grabado en sus armas, para volverlas victoriosas sobre todos sus enemigos.”
¡Él vino para buscar como devoto de Él al arquetipo de devoto, el Rey Sol!
A la par de la reparación, un pedido de glorificación
“Queriendo el Padre Eterno reparar las amarguras y angustias que el Corazón adorable de su Divino Hijo recibió en los palacios de los príncipes de la Tierra, por medio de las humillaciones y ultrajes de su Pasión, desea establecer su imperio en el corazón de nuestro gran monarca; es de él que Él quiere servirse para la ejecución de su designio, el cual desea que se cumpla de esta manera: de mandar hacer un edificio, donde esté el cuadro de ese Divino Corazón, para que allí reciba la consagración y los homenajes del rey y de toda la corte.”
¡Qué cosa linda mandar a hacer un edificio para eso! ¡Naturalmente ya estaba designado el pintor, por la Providencia! ¿Quién sería ese pintor? ¿Cómo sería ese cuadro?

“Salón Azul” en el departamento del Dr. Plinio, teniendo a la derecha la imagen del Sagrado Corazón de Jesús
Imaginemos el Santísimo Sacramento siendo llevado en procesión, acompañado en alas por todos los cardenales, los obispos, la familia real, los duques y pares de Francia, porque esa entronización no podría ser disociada de la presencia real de Nuestro Señor. Si el rey hubiera correspondido, ¿no se podría esperar que varios de ellos, en esa ocasión, hubieran recibido gracias especiales? O sea, todo convergería para la conversión de Francia.
Eso nos hace recordar el vacío de las entronizaciones del Sagrado Corazón de Jesús en las casas. El principio era el mismo: en la sala de pompa de cada casa, una imagen. Pero, cómo era ejecutado…Me acuerdo de la entronización del Corazón de Jesús en la casa de mi abuela y en otras casas donde estuve presente; no era nada en comparación con lo que debería ser, ya era un desvío.
Consagración propia a cambiar al rey y al alma de Francia
“Además, quiere ese Divino Corazón volverse protector y defensor de su sagrada persona contra todos sus enemigos visibles e invisibles, de los cuales Yo quiero defenderlo y colocar, por este medio, su salud en seguridad. Es porque Yo lo elegí como mi fiel amigo, para hacer que la Santa Sede Apostólica autorice la Misa en mi honor…”
Es la extraordinaria idea de que se introduzca en la Iglesia un rito para el mundo entero, y en cuanto pedido por el Rey de Francia. ¡No tenemos idea del papel de gloria que daba al Rey!
“…y obtener todos los otros privilegios que deben acompañar la devoción de este Sagrado Corazón, por el cual Él quiere repartir los tesoros de sus gracias de santificación y de salvación, distribuyendo con abundancia sus bendiciones sobre todos sus emprendimientos, que Él hará resultar para su gloria, y dando a sus almas un feliz éxito y haciendo triunfar sobre la malicia de sus enemigos.”
En la referencia a la malicia de los enemigos, tenemos la impresión de que ellos estaban coaligados contra el Rey de Francia, porque él, de algún modo, aún representaba a la Iglesia. Este mensaje no puede ser visto únicamente como el pronunciamiento de un acto de consagración, como los existentes en las casas de familia: todos se consagran, y la familia continua de la misma manera. Era evidentemente un acto de gran profundidad, que debería cambiar el alma del rey, el alma de Francia y, por lo tanto, transformar el espíritu del reino.

Luis XIV y Luis XV – Galería del Palacio de Versalles

Luis XIV transformado según el Corazón de Jesús
Tomemos la psicología de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tal como fue presentada por Santa Margarita María.
Por un lado, es una devoción muy majestuosa. El Corazón de Jesús es muy augusto, elevado, trascendental, como es adecuado al Corazón humano del Hombre-Dios. Por otro lado, es de una afabilidad, de un dégagé y de una bondad irresistibles. Colocada en presencia de Él y de aquel amor que transborda y que emana de Él, el alma recta no resiste, ella se entrega.
Con Luis XIV, creo que Nuestro Señor había hecho una obra maestra de la naturaleza; su alma era como un pabilo, hecho para ser iluminado por una gracia sobrenatural extraordinaria, que él debería haber aceptado.
¡Qué sería Luis XIV si se hubiera transformado según el Corazón de Jesús! ¡Nos imaginamos un rey de aquella nobleza, sin que perdiera nada de su grandeza, dulcificado en las mil misericordias, en las mil suavidades, en las divinas amenidades, si se pudiera decir así, del Corazón de Jesús! Él habría añadido a sus cualidades humanas este modo de ser al mismo tiempo augusto y bondadoso, completando la autoridad; pero entonces, descentralizado, generoso, afable.
Él tendría una nobleza a la forma de Jesús. Tan mayor, tan más radicada en el fondo del alma, tan superior y, al mismo tiempo, tan más acogedora, tan más bondadosa, que quedaríamos un poco enceguecidos al mirar ese sol. O, dicho de otra manera, al verlo percibiríamos que tenemos estrabismos respecto de la aristocracia, por no haberla visto así.
Yo sé que tal vez no sea muy fácil imaginar… Pero procuren componerlo con aquella bondad, condescendencia, afabilidad del Corazón de Jesús, y comprenderán que aquello que el espíritu francés rechazaba en la rigidez y dureza de Luis XIV se habría recompuesto. La historia entera del talento y del espíritu francés no habría pasado por esa ruptura que hubo de Luis XIV para Luis XV.
El rechazo de la dulzura y el no florecer una era histórica
Luis XIV rechazó la dulzura, y de algún modo, rechazó hacer esa armonía entre la supremacía de la sociedad temporal y el Sagrado Corazón de Jesús. Pero rechazó también una forma de majestad trascendente, que no era aquella olímpica y pagana, sino que era una majestad sobrenatural, ¡la verdadera, de Dios! La pureza habría entrado en su alma y él habría tomado otro aspecto. La grandeza habría sido mucho más sobrenatural y, por lo tanto, menos mundana.
Si Luis XIV se hubiera convertido a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, él la difundiría por Europa y medievalizaría el Ancien Régime; habríamos tenido una Francia que podría haber salido de sus sábanas de agonía.
¡Creo que podría haber recomenzado el curso de la Edad Media en el mundo, por un régimen “remedievalizado” inatacable! Lo único que le quedaría a la Revolución era enterrarse con sus patrañas y porquerías. ¡La Revolución podría haber sido destruida, si él hubiese dicho enteramente “sí” a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús! Si hubiera sido no sólo un hombre que mandaba a pintar el Corazón de Jesús en los estandartes, sino que fuera el Carlomagno de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
¡Porque si nosotros pudiéramos imaginar un Luis XIV con toda su grandeza, pero con aquella dulzura,

Dauphin Louis – Galería del Palacio de Versalles
quedaría acuñada una moneda para siempre de lo que es el señorío, la grandeza, el ser rey! ¡De lo que es la jerarquía, la bondad! ¡De lo que es la suavidad, de lo que es la misericordia! Digo “para siempre”, porque, por un tiempo indefinido, quebraría los sofismas de la Revolución.
Analizando la Historia a la luz de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús
Sólo calculamos bien lo que es Francia imaginándola según el Corazón de Jesús. En último análisis, viendo con profundidad los hechos, todas las objeciones de la Revolución Francesa contra Luis XIV y la monarquía de derecho divino no habrían existido, si él se hubiese dejado transfigurar por la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. ¡Eso da una visión de la Historia y de las cosas de la Revolución tan completa, que me entusiasman! ¡Mil cosas toman su colorido!
Cuando a Luis XIV le fue hecha la invitación, aún había en Francia bastante consonancia con la realeza para que, consagrándose él, todo el pueblo lo acompañase. Y la impresión es que Francia cayó en lo que está porque, por un pecado colectivo del rey y la nación – más del rey que de la nación– fue cortada la posibilidad de encaminar el espíritu francés para donde debería caminar.
E inmediatamente después de la muerte Luis XIV, se dio lo siguiente: como él no dio la dulzura, Francia cayó en el relajamiento, porque no aguantó aquel pináculo en que él la mantenía. Entonces, viene Luis XV con aquellos colores… ¡es lindo! ¡Pero no se trataba sólo de lo bonito, en este caso!
¡Francia infiel, pero nunca abandonada por la luz de su llamado!
Es preciso tomar en consideración que fue durante el reinado de Luis XIV que Santa Margarita María Alacoque recibió las revelaciones en Paray-le-Monial y que San Luis Grignion de Monfort hacía sus predicaciones; fue en su tiempo que Sor Marie des Vallées tuvo el intercambio de voluntades, sobre el cual escribió San Juan Eudes. En esa ocasión, por lo tanto, San Juan Eudes y San Luis Grignion de Monfort predicaban en las regiones de Normandía y de Vendée. Bastaba que Luis XIV fuera fiel, que esas gracias habrían llegado a él. En vez de mandar a las tropas que destruyesen el Calvario construido por San Luis Grignion3, actitud que nunca hubiera tomado si hubiese correspondido a la gracia de Paray-le-Monial, el habría, al contrario, visto florecer la esclavitud a Nuestra Señora. ¡Podemos imaginar lo que esto significa!
Esos actos no trajeron la realización de las promesas del Sagrado Corazón de Jesús, cada una más tocante y más bonita que la otra.
Cuántos tesoros para el Reino de María la Providencia haría nacer en el reino de Luis XIV y que él rechazó. Eso sirve para darnos la idea de cómo había en el plan de la Providencia una imagen ideal de Francia para la regeneración del mundo.
Lo que interesa es que quedó como una luz difusa ese llamado presente durante toda esa historia. Y es esta luz aún medio difusa que amamos en esos restos.
¡Lo que yo amo en Versalles es la posibilidad que él tenía de haber sido lo que no fue! ¡No es la construcción que está allá, sino el lampadario donde podía entrar esa lamparilla divina, que era el mensaje del Sagrado Corazón de Jesús de Paray-le-Monial, San Luis Grignion y todo lo demás!
Eso forma una concatenación para que comprendamos la gran batalla, porque fue eso lo que la Revolución odió. Y cuando ella cortó la cabeza de Luis XVI, ella quiso cortar esa luz.
Del rechazo al Corazón de Jesús a la adoración al corazón de Marat…
Quedó en la dinastía a través de los tiempos una gracia que, durante todo el Ancien Régime, todavía pulsaba, haciendo la invitación para que los reyes se consagraran, lo que no fue atendido. Una posibilidad de consagración y algo de esa gracia, porque era un regalo que Nuestra Señora y Nuestro Señor Jesucristo querían hacer al mundo a partir de la aceptación del rey de Francia o de algún de los reyes sucesores, ya en escala menor.
Es sabido que el Dauphin Louis, el hijo de Luis XV, el padre de Luis XVI, por lo tanto, bisnieto de Luis XIV, mandó instalar una capilla en honor al Sagrado Corazón de Jesús en la Capilla de Versalles, pero del lado de atrás del altar mayor4. Era, por lo tanto, una veneración hecha medio en secreto, porque había quedado en la familia real esa llamada.

Muerte de Marat – Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas
A tal punto que, preso en el Temple, Luis XVI hizo una especie de consagración de Francia al Sagrado Corazón de Jesús, que era al mismo tiempo una promesa de consagración en el caso de que fuese liberado y restaurada la monarquía. ¡Una “consagración”, con el texto más inexpresivo que se pueda imaginar!
Eso muestra algo de sacral que permaneció en el Ancien Régime, a pesar de todos sus desvaríos y, para que podamos ponderar exactamente sobre él, es necesario tomar esto en consideración: esa invitación quedó siempre.
Es así que comprendemos la abominación de la Revolución Francesa. Cuando Marat fue muerto, sacaron su corazón, lo embalsamaron, lo pusieron en un relicario e hicieron una especie de altar en los jardines del Luxemburgo; encima escribieron: “Sagrado Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros. Sagrado corazón de Marat, ten piedad de nosotros.”
El rechazo de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús resultó en el culto satánico del corazón diabólico de Marat…6
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1) Sus progenitores eran el Rey Luis XIII de Francia y Ana de Austria, hija del Rey Felipe III de España.
2) Duque de Saint-Simon (*1675 – +1755). Después de dejar la carrera militar, vivió en la corte, en el tiempo de Luis XIV. Escribió sus “Memorias”, en las cuales describe con penetración, finura y encanto la vida en el Versalles de su tiempo. (Errata: en la edición anterior, los datos, sobre Saint-Simon publicados en la nota al final de la página 14 son incorrectos).
3) Se trata del Calvario de Pontchateaux, que Luis XIV mandó a destruir en 1710.
4) La obra consistió en aprovechar el espacio entre dos contrafuertes que encuadran el sector central del ábside, para acoger a la nueva Capilla.
5) Jean-Paul Marat (*1743 – +1793).
6) Cfr. Conferencias de 21/9/1980, 1/10/1980, 5/10/1980, 10/5/1981, 11/12/1993.







