Hay hombres mediocres que hacen del gozo de la vida su único ideal. Viviendo cómodamente, sin heroísmo, sin sacrificios y sin grandes deseos, constituyen para sí mismos una verdadera mentalidad, opuesta a las enseñanzas de la doctrina católica. Analizando minuciosamente una obra literaria, el Dr. Plinio nos advierte contra esta concepción falsa.
Plinio Corrêa de Oliveira
Vamos a examinar un poema extraído del artículo El príncipe encarcelado. Apuntes para un perfil psicológico de Salazar, de Barradas de Oliveira, en la obra ¿Quién era Salazar?, de la editorial Resistência, de Lisboa.

Expresión de la mentalidad “herejía blanca” El soneto se atribuye a Plantin2 , poeta francés del siglo XVI. Creo que es difícil encontrar un poema que exprese tan bien lo que llamamos el ideal de la “herejía blanca”.

Escritor – Museo de la Revolución Francesa, Damaine de Vizille, Francia
Ausencia de la Cruz en la vida del mediocre El autor describe un estilo de vida en el que está presente cierta forma de virtud y piedad: habla de dominar las propias pasiones, de tener firmeza de juicio para ponderar las cosas, de los deberes de piedad bien cumplidos, de la esposa fiel. Al menos en líneas generales, presenta una vida que, a primera vista, se ajusta a los Mandamientos, porque no se nota nada que sea pecado.
Se diría que todos los Mandamientos de la Ley de Dios están cumplidos. Yo diría que es verdad, excepto el Primero. Porque se excluye por completo la idea de que el escritor es un miembro de la Iglesia Militante, puesto a la Tierra para ser probado, que se enfrentará a tragedias, a cosas duras y difíciles, que deberá afrontarlas con generosidad; que no basta con vivir solo con el ideal de esperar “doucement la mort” y luego ir al cielo, sino que se debe empeñar en el servicio a Dios, a una causa noble, se debe luchar.
Estas ideas están ausentes y lo que él presenta es la vida mediocre y superficial de quien, en última instancia, piensa lo siguiente: “Con tal de que en esta vida tenga las mínimas molestias y luego consiga un lugar pequeño en el Cielo, estoy satisfecho. En la Tierra, quiero virtud con el mínimo sufrimiento posible; en el Cielo… un poquito de Cielo ya es suficiente. Lo que anhelo es llegar allí sin molestias”.
¿Dónde está la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo que tanto amamos? Está completamente ausente.

“El guitarrista” – Pinacoteca del Estado de San Pablo, Brasil
Delicias vacías e irreales de la vida Vale la pena analizar con qué comunicatividad el poeta nos hace saborear todas las “pequeñas delicias” de la vida. El pensamiento que hay detrás es maléfico, pero la poesía en sí misma no está mal hecha; no es una genialidad, pero tiene cierto valor literario. Veamos:
“Avoir une maison commode, propre et belle”.
“Tener una casa cómoda, limpia y bella”. La yuxtaposición de estos tres adjetivos nos hace sentir la casa, que no es un palacio, ni tiene nada de grande, es un edificio para un “nhonhô” 4, y por eso la característica es ser “cómoda”. Y el resto es presentado después.
“Un jardin tapissé d’espaliers odorants”. “Un jardín cubierto de emparrados olorosos”.
Los emparrados aromáticos son hileras de árboles olorosos, plantados a lo largo de un gran muro. En aquella época, los terrenos eran mucho menos caros que hoy en día, porque las ciudades estaban menos pobladas, y tener un gran jardín con espalderas era una comodidad, no un lujo.
Todo es presentado en términos de una vida promedio, del mediocre que puede salir de su cómoda casa para rezar su rosario caminando tranquilamente de un lado a otro, bajo árboles odoríferos, sin ningún sacrificio, sin heroísmo, sin grandes generosidades…
“Des fruits, d’excellent vin, peu de train, peu d’enfants”,
“Frutas, vinos excelentes”. Es el único superlativo del soneto, que aparece para calificar el vino. Francia es la tierra de los grandes vinos, del vino excelente —tanto más en aquella época—, y tenerlos estaba al alcance de la mano o de la mesa de cualquier hombre acomodado.
“…peu de train…”
¿Qué es train? Quiso decir “tren” no como medio de transporte, sino para expresar la idea de una vida poco representativa, poco brillante, poco esforzada. Es la vidoca del “nhonhô”.
“…peu de train, peu d’enfants”, En aquella época no había limitación de natalidad, los anticonceptivos no existían. Se trata de un deseo de que Dios concediera pocos hijos. Ahora bien, en la Escritura se considera exactamente lo contrario: la descendencia abundante es una bendición de Dios. “Fulano murió dejando una gran descendencia…”.

La muerte y el hombre rico – Museo Diocesano, Frecising, Alemania
¡Es una gracia! Este egoísta quiere tener pocos hijos para estar a gusto y despreocupado en su casa.
“Posséder seul sans bruit une femme fidèle”.
“Poseer solo una mujer fiel, sin ruidos” significa que no quiere aparecer ante los ojos de nadie, sino vivir solo dentro de su pequeño mundo, como la tortuga dentro de su caparazón. En el fondo, quiere tener una mujer que no le fastidie, que no arme jaleo y que esté en casa a su servicio. Hombre de pocas relaciones, sin sueños ni aspiraciones “N’avoir dettes, amour, ni procès ni querelle”, “No tener deudas, no tener vínculos amorosos, no tener procesos judiciales, no tener peleas con nadie”. Es ser una persona sin vínculos, sin recibir muchas visitas, sin visitar a nadie. Cuando quiere, va a oler las flores bajo sus espalderas; el resto del tiempo permanece en casa agazapado, balanceándose, viendo pasar el tiempo, al reloj hacer tictac, esperando la hora de las comidas y del sueño, única razón de su vida. ¡No hay idealismo alguno!
“Ni de partage à faire avec ses parentes”,
“No tener más inventarios para pelearse con los parientes”. Partage es compartir.
Todo lo que tenía que heredar ya lo ha heredado, está bien acomodado, tranquilito, no desea nada más. “Se contenter de peu, n’espérer rien des grands”,
“Contentarse con poco, no esperar nada de los grandes”. Es decir, no ser de los hombres que esperan, y no esperar nada de los grandes, del rey, de la reina, del ministro, del Consejo de Estado, de los duques… “Déjales que vivan, no me importa. Tengo mi ‘casucha’, mi pequeño patrimonio en el que vivo; el resto que se las arreglen”.
“Régler tous ses desseins sur un juste modèle”. “Regular todos sus proyectos según un modelo correcto”. En proporción a esta vida mediocre, no tener aspiraciones. Esta es la definición del hombre que no anhela, es la definición del “macro-bios” y del “micro-Mamon”5, es decir, tener una gran vida con un poquito de dinero, lo suficiente para sentirse —repito— como la tortuga que se acomoda dentro de su caparazón: “Aquí se está bien”.
“Vivre avec franchise et sans ambition”,
“Franchise”, en francés arcaico, equivaldría a la franquicia. Significa tener cierta libertad para gastar, sin preocuparse por contar los centavos; pero todo dentro de ese pequeño patrón, lejos de pasar apuros ni tampoco ambicionando nada. “No quiero más de lo que soy”.

La muerte del pecador – Iglesia del Señor de Bomfim, Salvador de Bahía, Brasil.
La gran mentira de una vida sin dolor “S’adonner sans scrupule à la dévotion”, “Entregarse a la devoción sin escrúpulo”, porque el escrúpulo atormenta y es necesario tener una devoción deliciosa. Derretirse ante una imagen y marcharse contento: “Existe la complicación de la muerte, es cierto, pero es únicamente un susto. La imagen ante la que estuve en la Tierra me servirá de reaseguro en el Cielo. Todo se arregla”.
Hay en ello una hipocresía y no sé a qué Purgatorio es capaz de llevar ese estado de espíritu…
“Dompter ses passions, les rendre obéissantes”.
“Domar sus pasiones, hacerlas obedientes”. Lo que está insinuado aquí es que la vida espiritual tiene, al principio, unos ciertos problemas, pero después de dominar los tales impulsos contra los que hay que esforzarse, se puede llevar una vida deliciosa… En la mecedora. Es como un perro amansado: vive dentro de casa sin molestar a nadie.
“Conserver l’esprit libre, et le jugement fort” “Conservar el espíritu libre” es una invitación a tener el espíritu despejado y desinhibido, el cual se mueve con facilidad para analizar las cosas. “Juicio fuerte” es la única mención en la que aparece la palabra “fuerte”, lo que indica que no hay que dejarse engañar, sino tener todo bajo llave y pensar de manera que no se pueda acabar cayendo en esa mentalidad equivocada.
“Dire son chapelet en cultivant ses entes”, “Rezar el Rosario cultivando los injertos de sus plantaciones”. Es el agradable jardín que tiene sus espalderas y otras tantas plantas cultivadas por él.
“C’est attendre chez soi bien doucement la mort”.
“¡Bien doucement la mort!” En cierto momento llega la muerte, pero él la presenta como “dulce y agradable”; es un morir “con glicerina” y se acabó.
Todos estos pensamientos conducen a la decadencia de las costumbres y contienen en sí mismos una gran mentira. Las batallas y las dificultades son inevitables para nosotros. La Divina Providencia no permite que nadie lleve una vida fácil como la que presenta el poeta. Querer dar a entender que se vive así es burlarse y engañar a los demás; porque es inevitable que, de vez en cuando, irrumpan las pasiones ardientes, vengan tentaciones muy fuertes del demonio que asaltan al individuo. Y, o bien lucha con ardor, o bien se deja arrastrar.

El Dr. Plinio en 1981
Y, para que esto no suceda, es necesario que él sea habitualmente fuerte, porque la tentación viene como un ladrón, ataca de un momento a otro, ¡a cualquier edad!, e incluso en el momento de la muerte, momento en el que las tentaciones suelen ser más terribles que las que se enfrentan durante la vida.
La Providencia permite las dificultades para poner a prueba al hombre: puede ser una enfermedad, en él mismo, en su mujer o en su hijo; puede ser un vecino que arma jaleo por la noche, huye a su casa, se ve arrastrado a un proceso, es acusado…
Cuando no es así, vivirá bajo un desprecio universal, generando desinterés a su alrededor y quedando reducido a una pequeña estatura en comparación con los demás. A una persona así, ni siquiera se le mira. Se convierte en uno más entre los desapercibidos, los aislados, no solo porque se aisló, sino porque nadie lo quiere. Y eso produce una amargura que bien se puede imaginar.
(Continúa en el próximo número)
(Extraído de conferencia del 12/6/1981)
1) El artículo mencionado forma parte de la obra que reúne diversos textos sobre Salazar, el famoso estadista portugués. Cf. BARRADAS DE OLIVEIRA. El príncipe encarcelado. Apuntes para un perfil psicológico de Salazar. En: ¿Quién era Salazar? Lisboa: Resistência, 1978.
2) Christophe Plantin (*1514 – †1589). Encuadernador y humanista francés.
3) “Herejía blanca” es una expresión acuñada por el Dr. Plinio para denominar la mentalidad frecuente en ciertos ambientes católicos, de aquellas personas que conciben la religión solo a escala individual. Tal actitud proviene de un optimismo sistemático que lleva al hombre a vivir como si el pecado original y el mal no existieran, lo que tiene como consecuencia la falta de vigilancia y combatividad en relación con los defectos morales propios y ajenos.
4) Nhonhô era el nombre que los esclavos daban al hijo mayor del patrón, en las antiguas haciendas brasileñas, por deformación de la palabra señor. El nhonhô era objeto de todos los cuidados y atenciones por parte de los esclavos que le servían, por lo que tenía una vida fácil y privilegiada. El Dr. Plinio utilizaba el término –así como la forma derivada que acuñó, “nhonhozeira”– para caracterizar la mentalidad acomodaticia de aquellos que tienen aversión al sacrificio.
5) Término de origen hebreo que significa dinero o bienes materiales; en cuanto ser, y considerando lo que personifica el pecado de la avaricia.







