Plinio Corrêa de Oliveira
Jaculatoria para el inicio de cada hora
Oh Jesús, que a esta hora yo os ame sobre todas las cosas y me una enteramente a Vos, por medio de María, vuestra Madre. Concededme vuestra gracia en la hora de mi muerte. Amén.
18:00 – Jesús lava los pies de los discípulos
Obtenedme, oh Madre mía, la gracia de tratar a mis hermanos en la Fe como vuestro Divino Hijo trató, en este acto, a los Apóstoles que iban a abandonarlo, e incluso al mercator pessimus.
19:00 – Jesús instituye la Santísima Eucaristía
Haced de mí, oh María Santísima, un alma vigorosa y pura, nutrida por el Pan de los fuertes y por el Vino que engendra vírgenes.
20:00 – Jesús se despide de sus discípulos y se dirige al Huerto
Obtenedme, oh Trono de la Sabiduría, algo de la fortaleza de la cual mi Salvador me dio ejemplo, caminando con paso resoluto para el lugar donde se iniciaría su Pasión.
21:00 – Jesús ora en el Huerto de los Olivos
Oh María, alcanzadme de Jesús, triste y obediente hasta la muerte, el conocimiento, el amor y la gratitud a la Providencia, por las aflicciones que el alma fiel encuentra en el cumplimiento del deber.
22:00 – Jesús, habiendo entrado en agonía, suda sangre
Oh Madre Dolorosa, obtenedme, por el mérito de la Sangre Divina vertida en este lance, la gracia de comprender que también cabe a mí el sufrir, hasta el fondo del alma, en la previsión de todos los dolores que afligen y aún afligirán a la Santa Iglesia de Dios.
23:00 – Jesús, al recibir el beso de Judas, es traicionado y preso
Señora, dadme la gracia de comprender y odiar toda la traición de la cual es víctima la Santa Iglesia, y de luchar contra esa traición hasta que sea enteramente derrotado el proceso de descristianización por el cual el mundo va a llegando a una falta de religiosidad gnóstica e igualitaria.
24:00 – Jesús es presentado a Anás y herido con una bofetada
Señora, cuántas bofetadas sufre hoy vuestro Hijo, como cabeza invisible de la Iglesia Santa. Dadme la resolución de recibir en mí todas las afrentas de los enemigos de la Iglesia, y de luchar hasta la última energía de mi cuerpo y la última gota de mi sangre en la más entera correspondencia a la gracia, para la derrota de los que bofetean a vuestro Divino Hijo.
1:00 – Jesús delante de Caifás
¡La autoridad de la Sinagoga encabeza la lucha contra el Mesías! Hacedme sentir, oh María, un dolor proporcionado a la gravedad de los pecados de tantas personas sagradas, tristemente empeñadas en el proceso de auto- demolición de la Iglesia.
2:00 – Jesús es maltratado y escarnecido
¡Cuántas veces he retrocedido delante de la Revolución por miedo de ser maltratado y escarnecido! Obtenedme de Jesús, oh María, la gracia de que mi alma sea curada de la llaga hedionda del respeto humano.
3:00 – Jesús es negado por Pedro
San Pedro menospreció vuestra predicción, oh Jesús mío, y confió totalmente en sí mismo. Por eso, antes de que el gallo cantara, os negó tres veces por miedo de una criada. Oh María, volvedme atento a la voz de la gracia, hacedme vigilante contra mis defectos y, os lo suplico nuevamente, limpiad mi alma de la lepra del respeto humano.
4:00 – Jesús en la prisión
Está preso, oh María, vuestro Divino Hijo. Por el mérito infinito de esa prisión, hacedme amar todas las legítimas dependencias a las que, por designio vuestro, debo estar sujeto.
5:00 – Jesús es llevado delante del tribunal de Pilato y acusado
Oh María, dadme horror al espíritu egoísta, débil y escéptico manifestado por Pilato en la Pasión. Haced de mí un esclavo vuestro, lleno de fe, generosidad y fortaleza.

6:00 – Jesús, frente a Herodes, es escarnecido y despreciado
Vuestro Divino Hijo está frente al hombre que personificó el odio contra Él. Hacedme comprender, oh María, cuántos enemigos de vuestra Causa os odian y nos odian. Os pedimos, oh Madre, que desterréis de nuestra alma cualquier visión ingenua, liberal y perezosa sobre la mentalidad de los adeptos de la Revolución.
7:00 – Jesús es conducido de nuevo ante Pilato; Barrabás es preferido a Él
Tal es ese odio, oh Reina del Universo, que no sólo lo quisieron matar, sino que incluso prefirieron el malhechor a Él. ¡Tal es la abyección de vuestros enemigos! Una vez más, os pido que limpiéis mi alma de ilusiones bobas nacidas del liberalismo, del sentimentalismo y de la tibieza.
8:00 – Jesús es flagelado
Hoy es flagelada —¡y por qué manos!— la Iglesia de Dios. Por manos consagradas para la celebración de los Misterios Divinos. Por manos de cristianos que deberían estar dispuestos a empuñar armas, si fuese necesario, para defenderla contra el adversario. Abrid mi alma para el conocimiento cabal de esa negra realidad, oh María, y llenadme de dolor, de santa cólera y de espíritu de lucha contra tan horrible pecado.
9:00 – Jesús es coronado de espinas
Coronaron de espinas la Frente divina, propia a llevar la corona de la realeza del universo. Es un modo de negar esta realeza, de negar todo poder legítimo, toda jerarquía, toda autoridad. Concededme, oh María, el espíritu sacral, jerárquico, el odio a la Revolución, en suma, el amor a la realeza de Jesús y a la vuestra sobre todas las creaturas.
10:00 – Jesús es condenado a muerte
La Vida es condenada a la muerte. ¡Qué terrible derrota! Pero muy pronto, la muerte será derrotada por la Resurrección de Aquél que es la Vida. En las peores horas, la virtud de la confianza me debe preservar del desaliento. Obtenedme la gracia, oh María, de una confianza sin límites en la derrota de la Revolución y en la implantación de vuestro Reino.
11:00 – Jesús carga la pesada Cruz
Sí, Jesús cargó la Cruz. Tres veces, oprimido por su peso, cayó al suelo. Sin embargo, en ningún momento Él abandonó la Cruz. Que yo obtenga por Vos, oh Madre, la gracia de no abandonar el peso de la lucha por la verdadera Fe y por la Civilización Cristiana, incluso cuando las fuerzas parezcan faltarme.
12:00 – Jesús es crucificado
Los enemigos lo clavan en la Cruz, para así fijarlo en ella hasta la muerte. Oh Madre mía, alcanzadme gracias que me claven en la cruz de mi vocación y no permitáis que algún día yo me separe de ella.
13:00 – Jesús, en la Cruz, es insultado
¡Aún más insultos! Ellos no se compadecieron de vuestro Hijo. Así es el odio del revolucionario. Para Vos y para los verdaderos seguidores de Jesucristo no existe compasión. Hacedme comprender y execrar, oh María, toda la ingratitud para con Dios y toda la maldad de la Revolución.
14:00 – Jesús sufre los últimos dolores en la Cruz
Llegó la última agonía, todos los tormentos inimaginables se concentran en vuestro Hijo. Pero Él cumplió hasta el fin la voluntad del Padre Eterno. Alcanzadme, oh Corazón Sapiencial e Inmaculado de María, la gracia de cumplir hasta el fin la vocación que me concedisteis.
15:00 – Jesús muere en la Cruz
Consummatum est! La obediencia fue llevada hasta el holocausto final. Él murió porque quiso. Y lo quiso porque así le fue mandado por el Padre Eterno. Oh Madre del Buen Consejo, hacedme comprender, a la luz de este divino ejemplo, toda la sacralidad de la obediencia.
16:00 – Jesús es bajado de la Cruz y depositado en los brazos de su Santísima Madre
El cadáver está en vuestros brazos. Jesús consintió ser muerto porque Vos lo quisisteis, pues el Padre Eterno quiso pedir vuestro consentimiento para que se efectuara el holocausto. Y Vos quisisteis este holocausto, porque esta era la santísima voluntad de Dios. Oh María, modelo invencible, sublime y sacrosanto de obediencia, hacedme odiar la Revolución anárquica e insumisa.
17:00 – Jesús es depositado en el sepulcro
Todo está acabado. Es el fin… en apariencia. En realidad, en breve todo comenzará a renacer. ¡Abriréis pronto, para los justos de la Antigua Ley, las puertas del Cielo, oh Señor!
Junto a Vos, oh Refugio de los pecadores, los Apóstoles lloraron sus pecados. Prontamente vendrán la Resurrección, la Ascensión y Pentecostés.
Cuanto más victorioso parece el demonio, más cerca está vuestra victoria.
En estos días en que, por la atracción de una libertad mal comprendida, se está llegando a una asombrosa disolución de las costumbres, al caos en la cultura y a la anarquía en los países, dadme, oh Madre, una creencia firme en vuestras promesas en Fátima, una esperanza abrasada de que estas no tardan en cumplirse, una certeza de la derrota de la Revolución y de la instauración de vuestro Reino. Amén.







