
Oh Virgen, Reina de Fátima, cuyo mensaje es el inspirador de mi vocación y la garantía de la autenticidad de mis esperanzas! A Vos debo el hecho de haber sido llamado a vuestro servicio y la felicidad de, por medio de varios actos de fidelidad, haber enfrentado a vuestros adversarios y proclamado vuestra realeza en un momento en el cual tantos la combaten.
Dadme la gracia de amaros cada vez más, para que os pueda retribuir en luchas cada vez mayores. De tal manera que, al llegar el momento culminante de mi vida, en el cual haya recibido de Vos todo lo que me destináis y retribuido todo lo que deseáis de mí, obtenga de vuestra misericordia el premio demasiadamente grande de veros cara a cara, junto a vuestro Divino Hijo, por toda la eternidad. Amén.
(Oración compuesta por el Dr. Plinio el 4/5/1973)