… por qué la Santísima Virgen es invocada como «Torre de David»?
a letanía lauretana recoge algunos de los numerosos títulos de Nuestra Señora que tienen origen bíblico o un significado teológico especial.
La advocación Torre de David, por ejemplo, se remonta a un pasaje de las Escrituras relativo a las fortificaciones con las que el rey-profeta protegía Jerusalén: «Cual torre de David, edificada con sillares: mil escudos penden de ella, los paveses de los valientes» (Cant 4, 4).

Símbolos de algunos títulos marianos – Museo de Arte del Palacio Gavotti, Savona (Italia)
María es comparada con una torre por varias razones. Para que una edificación así sea inexpugnable, ante todo, ha de tener sólidos cimientos. Ahora bien, Dios quiso establecer el incomparable edificio espiritual de las virtudes de la Santísima Virgen sobre fundamentos inquebrantables: su fe y su humildad.
Además, una torre llama la atención porque rebasa en altura a otros edificios y domina el espacio circundante. Nuestra Señora se elevó por encima de todas las criaturas mediante la contemplación y el conocimiento de las perfecciones divinas, superando en sublimidad a los propios serafines.
En tercer lugar, la Virgen Purísima se asemeja a una torre por su fuerza insuperable. Es la Madre de los Dolores, que soportó valerosamente los sufrimientos de la pasión, la Mujer fuerte que sostiene a la Iglesia militante, que socorre a los hijos que la invocan con confianza y les da vigor y coraje en todas sus tribulaciones.
Por fin, en María encontramos un escudo seguro contra los embates del mal, pues en Ella están las armaduras de todos los héroes: la fe de los profetas y los apóstoles, la constancia de los mártires, la candidez de las vírgenes, la astucia de los doctores, la virtud de los confesores. ¡Ella es el bastión donde las almas fieles pueden refugiarse sin temor!