¡Vivamos juntos la fe en Cristo!

Publicado el 09/05/2021

“Tenemos un amigo en común: Jesucristo. Es la luz que está en el centro de la Iglesia, es nuestro punto de referencia en la Historia y en nuestros días”. Estas breves palabras bien pueden resumir la corta, pero fructífera, estancia del cardenal Erdő en tierras brasileñas.  

 


Con el objetivo de divulgar el 52 Congreso Eucarístico Internacional que tendrá lugar el próximo año en Hungría, el cardenal Péter Erdő, arzobispo de Esztergom-Budapest, hizo una breve visita a Brasil el pasado mes de septiembre.

En su corta estancia en el país, Su Eminencia desarrolló un intenso programa de reuniones y ruedas de prensa, durante las cuales invitó a todos los brasileños a participar en aquel gran evento, sea presencialmente, sea por medio de la oración, y de este modo crecer en unión con Jesús sacramentado.

Reuniones con el clero de São Paulo y de Río de Janeiro

Su viaje empezó en Río de Janeiro, donde, a instancias del cardenal Orani João Tempesta, OCist, el cardenal Erdő pronunció una conferencia para el clero de la arquidiócesis el 25 de septiembre.

Con apoyo de abundante material audiovisual, disertó respecto a los preparativos del congreso, que se realizará del 13 al 20 de septiembre de 2020. El purpurado también visitó el monasterio de San Benito y presidió el rezo de Vísperas en el seminario arquidiocesano.

El viernes siguiente, estando ya en São Paulo, divulgó el Congreso Eucarístico Internacional en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica (PUC) a un grupo de clérigos, religiosos y laicos. La presentación de D. Péter Erdő a los presentes corrió a cargo del cardenal Odilo Pedro Scherer. Además de anunciar el congreso y tratar acerca del documento base elaborado para el evento, habló sobre la riqueza y la cultura de su nación, cuya historia reciente está marcada por más de treinta años de régimen comunista.

Misa y cena en la casa generalicia

El cardenal Erdő también aprovechó su ida a Brasil para visitar varias casas de los Heraldos del Evangelio. El 26 de septiembre, volviendo de Río de Janeiro, se detuvo en Ubatuba para pernoctar y decir Misa en la casa Lumen Maris, en cuya capilla, dedicada a Nuestra Señora del Pilar, se celebran semanalmente cuatro Eucaristías muy concurridas tanto por habitantes de la región como por turistas, siempre numerosos.

Al atardecer de ese mismo día, Su Eminencia llegó al seminario menor de los Heraldos localizado en Caieiras, donde se hospedaría durante su estancia en São Paulo. Miembros de las ramas masculina y femenina de la institución que allí se encontraban para participar en la Misa vespertina en la basílica de Nuestra Señora del Rosario lo recibieron con un caluroso aplauso.

Al día siguiente, después de la mencionada reunión en la PUC, se dirigió a la casa Monte Carmelo1 para presidir una solemne Eucaristía, que fue concelebrada por los sacerdotes Bruno Esposito, OP, Alex Barbosa de Brito, EP y Ramón Ángel Pereira Veiga, EP, los cuales le acompañaron durante su permanencia en el país. Centenares de miembros de la rama femenina de los Heraldos participaron en la celebración.

D. Péter Erdő comenzó la Santa Misa agradeciendo la presencia de todas y manifestando su contento por la acogida que le estaba siendo dada por los miembros de la institución: “Me he sentido como si estuviera en mi propia casa”, afirmó. En su homilía mostró cómo en la Historia de la Iglesia los períodos de persecución y destrucción son seguidos de resurrecciones y reconstrucciones.

A continuación, recorrió los distintos ambientes del espacioso edificio, rezó unos instantes ante el Santísimo Sacramento expuesto en la capilla de la Adoración Perpetua y conoció las instalaciones del Colégio Arautos do Evangelho Internacional, anexo a la residencia de las religiosas.

La visita concluyó con una distendida cena, al final de la cual el coro María Niña, compuesto por estudiantes y jóvenes integrantes de la rama femenina, interpretó varias músicas en homenaje a Su Eminencia. Un violín y dos flautas traveseras tocados por jovencísimas instrumentistas acompañaron las voces de las cantoras.

Conferencia para centenares de heraldos

El sábado por la mañana, 28 de septiembre, más de mil miembros de los Heraldos del Evangelio llenaron el auditorio del seminario menor para asistir a una charla del cardenal a propósito del Congreso Eucarístico Internacional de Budapest. Ante un numeroso público compuesto por integrantes de las ramas masculina y femenina, así como por cooperadores de la institución, pudo explicar las razones teológicas del evento, informar de los preparativos y el programa y tratar sobre el lema: “Todas mis fuentes están en ti” (Sal 86, 7).

Al final de la exposición, disertó acerca del añorado cardenal Jósef Mindszenty, de venerada memoria, ejemplo de inquebrantable fe y edificante existencia durante el negro período en que la Iglesia en Hungría estuvo bajo el yugo del régimen comunista.

El cardenal Erdő respondió a continuación a las más diversas preguntas del auditorio, una de las cuales le pedía que narrara cómo fue su llamamiento al sacerdocio. Como éste surgió en medio del referido período de persecución, el heroico camino recorrido por él en la clandestinidad hasta su ordenación sacerdotal fue para los asistentes un conmovedor y vivo testimonio de fidelidad a la Iglesia, al igual que un poderoso estímulo para servir íntegra y valientemente al Señor.

La conferencia concluyó con esta calurosa invitación a los presentes: “Id a Hungría y estaremos todos juntos para vivir esa fe”. Tras la charla el cardenal se marchó hacia São Paulo, donde visitó la catedral y luego se dirigió a una de las casas que la Comunidad Católica Shalom tiene en la ciudad. Fue recibido por el fundador, Moysés Louro de Azevedo Filho, celebró la Santa Misa e hizo una reunión para los miembros de ese movimiento.

Misa solemne en la basílica

Al día siguiente, el cardenal Peter Erdő presidió la Misa dominical en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, que fue concelebrada por el P. Bruno Esposito, OP, y tres sacerdotes heraldos. El espacioso templo se encontraba abarrotado de miembros de la institución y de fieles de la parroquia de Nuestra Señora de las Gracias que deseaban conocer de cerca a esta exponente figura de la Iglesia universal.

Concluida la celebración, el P. Alex Barbosa de Brito, EP, en nombre de Mons. João S. Clá Dias y de todos los integrantes de los Heraldos del Evangelio, manifestó el contentamiento proporcionado por la convivencia a lo largo de esos días, dirigiéndole al cardenal algunas palabras de agradecimiento por la visita hecha en un momento tan especial de la historia de los Heraldos del Evangelio, por su testimonio personal como miembro de una Iglesia de mártires y de héroes y por el esmero con que está siendo organizado el próximo Congreso Eucarístico Internacional.

Antes de la bendición final, Su Eminencia se dirigió aún a los presentes diciendo: “Muchísimas gracias por esta amabilísima acogida, que me emocionó tanto. Me estaba preguntando el porqué de tanta alegría, tanta manifestación de amistad y de consideración hacia mi persona. Reflexionando un poco descubrí que el motivo, a fin de cuentas, es uno solo: tenemos un amigo en común… Y este amigo común es Jesucristo. Él está en el centro de la Iglesia, es nuestro punto de referencia a lo largo de toda la Historia y también en los días actuales. Agradezcámosle el haber podido celebrar hoy una vez más, y de forma tan solemne, su Sagrada Eucaristía”.

Final de la estancia

El último día de su estancia en el seminario menor, el cardenal Erdő quiso asistir al acto del alarde con el que da comienzo las clases del Colégio Arautos do Evangelho Internacional. Se colocó entonces delante de la basílica, desde donde siguió atentamente toda la ceremonia. En la despedida lo invitaron para que se sacara una foto con los profesores y estudiantes, a fin de dejar registrado esos días de especial convivencia con Su Eminencia.

A pesar del corto período de la visita, la presencia del cardenal Péter Erdő en las casas de los Heraldos fue motivo de gran alegría no sólo para los miembros de la institución, sino también para él, que afirmó haber notado mucha bienquerencia en toda la acogida dispensada, concluyendo que era, como dijo en sus palabras finales, fruto del primordial punto que nos unía. 

 

1 Casa generalicia de la sociedad de vida apostólica Regina Virginum, situada en  Caieiras, Brasil.

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